E240 Economía para personas normales: 7 mitos que confunden a mucha gente
- César
- 6 days ago
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Updated: 2 hours ago
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Flashcards de vocabulario: Economía para personas normales: 7 mitos que confunden a mucha gente
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Episodio 240 - Economía para personas normales: 7 mitos que confunden a mucha gente Hoy te traigo un episodio diferente, pero muy importante. Vamos a hablar de economía (en español), pero no te asustes. No necesitas ser una experta o un experto, ni haber estudiado finanzas para entender este episodio. Lo que sí necesitas es tener curiosidad, porque vamos a desmontar algunas ideas que parecen lógicas, pero que no lo son.
Y sí, las ideas, como los muebles, también se pueden desmontar. En este contexto, "desmontar" significa refutar una idea o creencia, mostrando que es incorrecta.
Hoy vamos a hablar de siete ideas económicas muy importantes. Porque si las entiendes, vas a ver la economía con otros ojos. Más críticos, más atentos, y más reales. Y de paso, vas a mejorar tu español. 2x1!
Y como siempre, antes de empezar, te recuerdo que puedes leer la transcripción completa de este episodio en la web www.spanishlanguagecoach.com. También tienes la traducción al inglés y tarjetas de vocabulario para ayudarte a retener las palabras y expresiones nuevas que vamos a usar hoy, y un ejercicio de comprensión. Todo totalmente gratuito.
Ahora sí, vamos a empezar con el primero de estos mitos...
Mito 1: Si el PIB crece, todo va bien
El PIB es el Producto Interior Bruto, conocido en inglés como GDP.
Este mito es muy común. Lo escuchamos en las noticias, lo repiten los políticos y lo vemos en los titulares de los periódicos: "La economía crece", "El PIB sube"... y parece que eso es algo siempre positivo.
El PIB es una medida que calcula el valor total de los bienes y servicios que produce un país en un periodo de tiempo, normalmente un año. Es decir, mide cuánto produce una economía. Cuanto más se produce, más alto es el PIB.
Y aquí viene la parte engañosa: que el PIB crezca no significa que todas las personas del país estén mejor. No significa que haya menos pobreza, ni que haya mejores hospitales, ni que las personas ganen más dinero. El PIB no nos dice nada sobre cómo se reparte, cómo se distribuye, esa riqueza.
Imagina un país donde unas pocas personas muy ricas ganan muchísimo dinero, mientras que el resto de la población vive con salarios muy bajos. Ese país puede tener un PIB alto o creciente, pero eso no significa que sea un país justo o que sus ciudadanos vivan bien.
Además, el PIB no mide la calidad de vida. No tiene en cuenta si la educación es buena, si la salud pública funciona bien, si las personas son felices o si el medio ambiente está protegido. Un país puede tener un PIB altísimo y, al mismo tiempo, tener una gran desigualdad social, hospitales colapsados o contaminación altísima.
Así que, estudiante, recuerda esto: el PIB solo mide la cantidad, no la calidad. No mide el bienestar de las personas. Por eso, cuando escuches que "la economía va bien porque el PIB sube", pregúntate: ¿para quién va bien? ¿Quién se está beneficiando realmente de ese crecimiento? De hecho, el caso de España ahora mismo es bastante representativo. Si vemos los datos macroeconómicos, estos son buenos, y el gobierno se siente orgullosos de ellos, sin embargo, a mí me da la sensación de que una gran parte de la población está descontenta porque esta mejora económica no tiene un impacto en ellos.
Ya sabes, como dice la expresión en español: No es oro todo lo que reluce.
Vamos ahora con el segundo mito...
Mito 2: La deuda pública es siempre mala
A muchas personas la palabra "deuda" les da miedo. Y es normal. Si tú tienes una deuda muy grande con el banco, probablemente vas a preocuparte, ¿no? Vas a pensar que es algo negativo. Pero cuando hablamos de deuda pública, es decir, la deuda de un país, la situación es diferente.
La deuda pública no es mala por sí misma. Lo importante no es si un país tiene deuda, sino cómo la usa y si puede devolverla sin problemas. Es como si tú pides dinero prestado para estudiar una carrera que te permitirá encontrar un buen trabajo. Esa deuda es una inversión. En cambio, si pides dinero solo para comprarte cosas que no necesitas, ahí sí puedes tener un problema.
Con los países pasa igual. Muchos gobiernos piden dinero prestado para invertir en educación, infraestructuras, sanidad… cosas que mejoran la economía a largo plazo. Eso puede ser positivo. De hecho, casi todos los países del mundo tienen deuda pública. Incluso los más ricos.
El problema aparece cuando un país pide dinero para pagar otras deudas, o cuando la deuda crece muy rápido sin control, o cuando hay corrupción. Ahí sí puede ser peligroso.
Además, no es lo mismo tener deuda en tu propia moneda que en una moneda extranjera. Algunos países, como Estados Unidos o Japón, pueden pedir prestado en su propia moneda, lo que les da más flexibilidad.
Vamos ahora con el tercer mito...
Mito 3: Las personas más ricas (millonarias, millonarias…) crean empleo, crean puestos de trabajo
Este es un mensaje que se escucha muy a menudo, sobre todo cuando se habla de impuestos. Hay quien dice:“Si subimos los impuestos a las personas ricas, se destruirá empleo, porque ellas son las que lo crean”.
En principio, es verdad que una empresa puede crear empleo. Si una persona tiene dinero, monta un negocio y ese negocio funciona, necesita contratar trabajadores. En ese sentido, sí: hay personas con mucho dinero que crean puestos de trabajo. Por supuesto, y hay que incentivarlo.
Pero eso no significa que todas las personas ricas creen empleo por el simple hecho de ser ricas.
Muchas personas con grandes fortunas no tienen empresas con empleados. Su dinero puede estar invertido en productos financieros, en viviendas o en inversiones fuera del país. En esos casos, el impacto en el empleo local puede ser limitado.
Además, las empresas no contratan personas solo porque tengan dinero. Contratan cuando lo necesitan. Y eso depende sobre todo de una cosa: la demanda.Si hay clientes, la empresa crece. Y si la empresa crece, entonces contrata.Si no hay clientes, aunque la persona propietaria, la dueña, tenga mucho dinero, no tiene sentido contratar a nadie.
Por otro lado, en muchos países, una gran parte del empleo la crean las pequeñas y medianas empresas (conocidas como PYMES). Estas PYMES no suelen pertenecer a grandes fortunas, sino a pequeños emprendedores y emprendedoras, pero emplean en su conjunto a millones de personas. Tiendas, bares, pequeñas empresas de servicios, autónomos… todo eso también es creación de empleo.
También se habla mucho de la idea de que, si se beneficia económicamente a las personas más ricas, ese dinero acabará llegando al resto de la sociedad. A esto se le llama “efecto goteo”. La teoría dice que, si a los de arriba les va bien, ese bienestar bajará poco a poco al resto como si fueran gotas de agua cayendo a la parte inferior.En la práctica, sin embargo, esto no siempre ocurre, porque ese dinero no siempre se reinvierte en la economía local.
Entonces, ¿quién crea empleo realmente? Más que las personas ricas en sí, lo que crea empleo es una economía activa: empresas que venden, personas como tú y como yo que consumen, inversión productiva y un entorno estable que da confianza para crecer.
Ser rico no crea empleo automáticamente. El empleo aparece cuando hay actividad económica real.
Vamos ahora con el cuarto mito...
Mito 4: El mercado es más eficiente que el Estado
Esta es una idea muy repetida, especialmente por quienes defienden un modelo económico liberal. Según este pensamiento, los mercados libres (es decir, sin intervención del Estado) funcionan mejor, son más eficientes y reparten o distribuyen los recursos de forma óptima. Pero la realidad es un poco más compleja.
Primero, ¿qué es un mercado? Un mercado es simplemente el lugar donde se intercambian bienes (productos) o servicios. Puede ser físico, como un supermercado, o digital, como una tienda online. Y cuando hablamos de "el mercado" en economía, nos referimos al conjunto de decisiones de compra y venta que toman las personas y empresas.
Es verdad que los mercados pueden ser muy eficientes en ciertas cosas, por ejemplo, en producir y distribuir productos cuando hay competencia y buena información. Pero hay muchos casos en los que el mercado falla. A esto se le llama precisamente “fallo de mercado”.
¿Un ejemplo claro? La sanidad. Si dejamos la salud completamente en manos del mercado, solo las personas con dinero tendrán acceso a médicos, hospitales o tratamientos. Las que no puedan pagarlo, quedarán fuera o en una situación mucho más vulnerable. Y eso no es eficiente ni justo.
Otro ejemplo: el medio ambiente. Muchas empresas contaminan porque les sale más barato pagar una multa (una penalización económica) que cambiar su forma de producir. El mercado no tiene en cuenta el impacto ambiental si no hay leyes que lo regulen.
El Estado, por tanto, cumple una función esencial: corregir esos fallos, garantizar servicios básicos, proteger a las personas más vulnerables y planificar a largo plazo cosas que el mercado no tiene en cuenta porque solo busca beneficios inmediatos.
Tanto el estado como el mercado pueden ser eficientes en contextos distintos, pero pensar que uno siempre es mejor que el otro es una simplificación muy peligrosa.
Vamos ahora con el quinto mito, que está un poco relacionado con otro que ya hemos visto…
Mito 5: Si suben los impuestos a los ricos, se irán del país
Esta es una frase que probablemente has escuchado alguna vez. Algunas personas afirman que si subimos los impuestos a los más ricos, estos cogerán su dinero y se marcharán a otro país con menos impuestos. Pero esta afirmación, aunque tiene lógica a primera vista, no es tan simple.
Primero, cambiar de país no es tan fácil como parece. No es solo comprar un billete de avión. Implica cambiar de residencia fiscal, reorganizar negocios, vida familiar, amistades, idioma, estilo de vida. No todas las personas ricas están dispuestas a hacer eso solo por pagar un poco menos de impuestos.
Además, los datos muestran que los movimientos masivos de personas ricas por motivos fiscales son en realidad muy poco frecuentes. Existen casos, sí, pero no son la norma. La mayoría de personas con alto patrimonio (con una alta riqueza) no se mudan cada vez que un gobierno sube los impuestos.
Otro punto importante: los países que tienen una buena calidad de vida, servicios públicos fuertes, seguridad jurídica, educación excelente… suelen atraer y mantener a personas con mucho dinero, incluso si los impuestos son más altos. Es el caso, por ejemplo, de países como Noruega, Suecia, o Canadá.
Y hay algo más: bajar los impuestos a los más ricos con la esperanza de que se queden no garantiza nada. Puede que se queden, sí, pero eso no significa que ese dinero extra se invierta en el país o que se reparta de forma justa. Puede acabar en inversiones especulativas, en cuentas en el extranjero o simplemente acumulado sin generar beneficios para el conjunto de la sociedad.
Por tanto, la idea de que "si subimos los impuestos a los ricos, se irán" es un argumento que se usa muchas veces. Pero los datos no confirman que sea una amenaza real a gran escala.
Como siempre, no se trata de extremos. No se trata de subir los impuestos sin medida ni de bajarlos para competir entre países como si fueran empresas. Se trata de equilibrio, de justicia y de diseñar políticas basadas en datos, no en miedo.
Vamos ahora con el sexto mito...
Mito 6: La inflación siempre es mala
Este mito es muy común porque la palabra "inflación" suele aparecer en las noticias como algo negativo. Y es cierto que una inflación muy alta y descontrolada puede ser un gran problema. Pero no toda la inflación es mala. De hecho, un poco de inflación es necesaria para que la economía funcione bien.
Primero, ¿qué es la inflación? Es el aumento general de los precios de los bienes y servicios. Es decir, cuando todo sube poco a poco: la comida, el transporte, la ropa, etc. Si hoy un café cuesta 1,50 € y el año que viene cuesta 1,55 €, eso es inflación.
Entonces, ¿por qué no es siempre mala? Porque una inflación moderada puede ser señal de que la economía está creciendo, que hay más consumo, más empleo, más inversión. Además, si los precios suben un poco, también pueden subir los sueldos, los salarios. Esto permite que las personas tengan más poder adquisitivo (poder económico para comprar) y puedan seguir consumiendo.
De hecho, cuando no hay inflación, o cuando hay deflación (es decir, los precios bajan), puede ser aún más peligroso. Si las personas piensan que todo será más barato mañana, no compran hoy. Y si no compran, las empresas venden menos, ganan menos y despiden trabajadores. Es un círculo muy negativo para la economía.
También es importante entender que no toda la inflación tiene la misma causa. A veces viene de un aumento de la demanda (las personas compran más), otras veces de un aumento de los costes (por ejemplo, si sube el precio de la energía). Otras veces viene por causas externas, como una guerra o una pandemia.
La clave no es eliminar la inflación, sino mantenerla en niveles moderados y controlados. Así que, estudiante, la próxima vez que oigas la palabra “inflación”, recuerda: no es el enemigo. Es como la sal en la comida. Un poco es necesario. Demasiada, puede arruinar el plato.
Vamos ahora con el último mito, mi favorito.
Mito 7: El dinero es real
Este es un mito un poco más filosófico, pero muy interesante. Muchas personas creen que el dinero tiene un valor “real”, como si fuera oro o plata. Pero en realidad, el dinero moderno no tiene valor por sí mismo. Es una construcción social. Una especie de acuerdo colectivo.
Piénsalo así: un billete de 50 euros no vale nada si las personas no confían en que pueden usarlo para comprar cosas. El billete es solo un papel. No puedes comértelo, ni construir una casa con él, ni calentarte en invierno. Su valor depende completamente de la confianza.
Antiguamente, el dinero estaba respaldado por oro. Es decir, tú podías ir a un banco y cambiar tu billete por una cierta cantidad de oro. Pero eso se acabó hace ya muchas décadas. Hoy en día, el dinero que usamos es lo que se llama “dinero fiduciario”, que viene de la palabra “fe” o “confianza”. Vale porque confiamos, creemos, en que vale. Y porque el gobierno que lo emite lo respalda.
Eso también se aplica al dinero digital. Cuando tú ves que tienes 500 euros en tu cuenta bancaria, en realidad no hay ningún sitio donde esos billetes estén guardados físicamente. Es simplemente un número en una base de datos. Y funciona porque todos aceptamos jugar ese juego.
Esto no significa que el dinero sea una mentira. Significa que es una herramienta. Una herramienta muy poderosa, pero también muy frágil si se rompe la confianza. Por eso las crisis económicas pueden ser tan peligrosas: porque si las personas dejan de confiar en el sistema, todo puede venirse abajo muy rápido.
Espero que este episodio te haya ayudado a mirar la economía con una mirada más crítica y curiosa. Como ves, entender un poco más de estos temas puede ayudarte a no dejarte engañar por titulares o discursos simplificados.
Si te ha gustado este episodio, te invito a suscribirte al pódcast para no perderte los próximos. También puedes dejar un comentario con tu opinión o para practicar tu español escrito. Cuéntame si hay algún mito que te ha sorprendido, o si no estás de acuerdo con alguno de ellos, o si conoces otro mito muy extendido del que no hemos hablado. ¡Te leo!
Y si me escuchas desde una plataforma como Spotify o Apple Podcasts, puedes valorar el pódcast o recomendarlo a otros estudiantes.
También te animo a que vayas ahora a la web spanishlanguagecoach.com y uses los recursos gratuitos para sacarle el máximo provecho, el máximo jugo al episodio.
Un abrazo grande.
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