top of page

E238 Reducir la procrastinación entendiéndola mejor

Escucha el episodio en tu plataforma preferida.



¿Quieres estudiar conmigo? Echa un ojo a mis cursos online:



Si no tienes claro cuál es el curso indicado para ti, puedes hacer el test de nivel. 






Descarga la transcripción en PDF:



Descarga la transcripción en inglés y español en PDF:



Ejercicio de comprensión:




Episodio 238 - Reducir la procrastinación entendiéndola mejor


Estoy seguro de que todo el mundo ha experimentado esto alguna vez: dejar las cosas para mañana. Posponer. Procrastinar. 


Dime una cosa, estudiante: ¿alguna vez has dejado para mañana algo que tenías que hacer hoy? Algo importante, no una tontería sin importancia. Puede ser una tarea del trabajo, una conversación que sabes que tienes que tener pero prefieres evitar, prefieres no tener, o incluso hacer deporte. Seguro que sí. Bueno, yo también, como todos.


Yo descubrí el concepto de "procrastinar" cuando tenía unos 20 años. Estaba en la universidad y me topé, me encontré, con un libro que se llamaba, literalmente, "Procrastinación". El título me llamó la atención y al leer la contraportada, la parte de atrás, pensé: "Uy, esto suena a mí". Me lo leí, claro. Y aunque entendí muchas cosas que no sabía (por ejemplo, que no hacer algo no siempre es por pereza, por ser perezoso o vago), la verdad es que he seguido procrastinando toda mi vida. Pero ahora lo hago con menos frecuencia y con más consciencia. Soy un procrastinador consciente. O al menos eso me gusta pensar. Y creo que, aunque sigo procrastinando lo hago menos, por eso mismo, porque soy consciente de que lo hago y sobre todo de por qué lo hago. Y eso, si tú también quieres reducir la procrastinación y dejar de posponer, es clave, y vamos a pasar el resto del episodio hablando de ello y de posible soluciones propuestas por personas expertas en el tema.


Pero antes de empezar, como siempre, te recuerdo que en la web spanishlanguagecoach.com tienes la transcripción gratuita de este episodio, la traducción al inglés, un ejercicio de comprensión y tarjetas de vocabulario para ayudarte a fijar las palabras nuevas que aparezcan hoy.


Y sí tú no quieres procrastinar con tu español, la mejor forma de no hacerlo es siguiendo este pódcast, dando clic al botón de suscribirse o al botón de seguir de este pódcast.


Además, en la misma web verás que está semana tienes la oportunidad de inscribirte en uno de mis cursos online de español para que podamos mejorarlo juntos. Cada curso tiene un objetivo y nivel concreto, puedes echar un vistazo a la web y preguntarme si tienes alguna duda. Son también, por cierto, una muy buena forma de evitar la procrastinación en tu rutina de español. Vamos a escuchar la experiencia de Joseph, un estudiante de California.


Tenía muchas preguntas sobre la gramática, sobre el subjuntivo específicamente. Era un oyente del podcast de César. Decidí probar este curso y me alegra que tomara la decisión porque por la por la primera vez en mi vida Yo entiendo el subjuntivo, yo entiendo cómo usarlo. Estoy seguro que yo cometo errores todavía, pero eso es natural. Ya hablo con más confianza, más fluidez, creo. Conecté mucho con con el curso. Sí, quieres hablar con más fluidez o quieres entender mejor conceptos de gramática, te recomiendo el curso.


Muchas gracias a César y todo el equipo. Buena suerte con con su español.


Gracias, Joseph, y enhorabuena. Y recuerda, estudiante que si te interesa alguno de los cursos, las inscripciones cierran este domingo 11 de enero.


Vale, ahora sí. Empezamos.


Y atención, porque que la palabra "procrastinar" viene del latín. "Pro" significa "adelante" y "crastinus" significa "referente al mañana". O sea, empujar algo hacia el día siguiente. Y en español tenemos esa expresión clásica: "No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy". Muy sabia, sí. Una frase con mucha sabiduría que nos dicen nuestros padres desde que somos criaturas, niños pequeños, pero... es una frase fácil de decir y difícil de aplicar, ¿verdad?


Hay muchas frases en español muy frecuentes que se usan para hablar de nuestra gestión del tiempo y de las tareas que posponemos. Otra es: "se te echa el tiempo encima". Esta se utiliza cuando has dejado una tarea demasiado tiempo sin hacer y, de repente, ya no tienes tiempo suficiente. Es como si el tiempo te persiguiera y te echara encima de ti. Por ejemplo, cuando tienes que entregar un trabajo importante y pensabas hacerlo con calma, pero lo vas posponiendo... y al final te encuentras la noche antes sin haber empezado. Eso es que se te ha echado el tiempo encima.


Te decía que soy un procrastinador moderado, aunque, ahora mismo, si soy sincero contigo, con lo que más procrastino son con tareas administrativas. Lo que yo llamo "la vida es admin". Gestiones, papeleos, emails, citas... Cosas importantes, pero aburridísimas. A veces me obligo a decirme: "César, aprende a hacer estas gestiones, son parte de la vida adulta". Pero claro, hay tantas... que me sobrepasan. Me siento sobrepasado por ellas. Esta época, en los últimos meses, ha sido especialmente densa en cuanto a admin porque nos hemos mudado de país, hemos comprado un apartamento y ahora lo estamos reformando, y todo eso supone muchísima burocracia. Y en mi caso, si además, estas tareas admin implican una conversación difícil o un posible conflicto, ya ni te cuento


Y por cierto, estudiante, esta expresión, "ni te cuento", se usa mucho en español para intensificar algo. Significa algo así como: 'imagínate cuánto más todavía... que ni te lo voy a contar porque es demasiado evidente o exagerado'. Es una forma de enfatizar algo sin tener que entrar en detalles. Muy útil y muy común.


Así que bueno, con este tipo de tareas me pasa esto, las pospongo automáticamente. Tengo que reconocer que el admin es todavía mi talón de Aquiles.


Pero, no todo es drama. Es verdad que con los años he aprendido algunas estrategias que me ayudan. Te voy a contar una que me funciona bastante bien. Es la técnica de los cinco segundos. Consiste en no pensarlo demasiado. Simplemente en 5 segundos empiezas a hacer la acción que estás procrastinando, la inicias. Haces la acción que sabes que tienes que hacer, y punto. No entres en una discusión con tu mente. No le des tiempo. Por ejemplo, cuando no me apetece ir al gimnasio, me pongo la ropa de deporte y las zapatillas. A veces, mientras lo hago me digo a mí mismo: "No quiero ir. No quiero ir. Pero me estoy vistiendo y voy a ir". Y voy. ¿La sesión de entrenamiento ese día es espectacular? Normalmente no. Pero algo es algo. Y ya sabes, estudiante, mejor una sesión mediocre que ninguna. Lo mismo cuando tengo que limpiar. Nunca digo: "Me apetece tanto limpiar la taza del váter. Voy a levantarme del sofá donde estoy calentito viendo una serie y me voy a poner a limpiar con entusiasmo". Obviamente esto no pasa, así que si tengo que hacerlo, me dirijo en esos 5 segundos al baño, y sin pensar demasiado me pongo los guantes, cojo los productos de limpieza y empiezo. Y una vez empiezas, con muchas tareas de este tipo, tienes que acabar. No puedo dejar la taza del váter a medio limpiar, claro. Para este tipo de cosas que se hacen y se acaban en el mismo momento la regla de los 5 segundos e smuy buena. Cosas como cocinar, limpiar, salir de casa a hacer un recado… Una vez lo has empezado tienes que completarlo.


Por otra parte, con objetivos que no se hacen en una sola sesión, de una sentada podemos decir, la cosa es más complicada, pero aún así puedes aplicar esta regla para dar pequeños pasos, dividirlos. 


Aunque es verdad que para objetivos más así, de largo plazo, a mí me funciona mejor otro truco.


Hablo de reducir la fricción. Esto significa eliminar o disminuir los obstáculos que hacen que una tarea sea más complicada de empezar. Te doy un ejemplo que me ha funcionado a mí. Desde el año pasado me interesa la escritura, la narrativa, escribir ficción. El año pasado estuve inscrito unos meses en un curso de relatos, de historias cortas, y eso me llevo a querer escribir un libro, una novela. Intenté hacerlo yo solo, pero encontré mucha, muchísima fricción, muchos frenos: especialmente falta de tiempo y la sensación de que siempre había algo más importante que hacer que ponerme a escribir. Así que volví a inscribirme a un curso de escritura, esta vez de novelas, y esto reduce muchísimo la fricción. ¿Cómo? Pues a ver, tengo un compromiso externo (mis compañeros y compañeras y el profe esperan mis nuevos capítulos cada semana y yo el de ellos), una estructura también, consejos de personas que están en el mismo proceso que yo, recomendaciones del profe (alguien experto) y todo eso hace que me resulte más fácil sentarme a escribir, se reduce mucho la fricción. Además de la creación del hábito que también es esencial para reducir la procrastinación con objetivos de largo plazo.


También pertenezco a un grupo de profes online como yo, y hacemos sesiones de coworking online, nos ponemos una sala de Zoom y nos vemos trabajar y hacemos pequeñas pausas para tomar un café virtual y charlar. Es otro ejemplo…


Hay un montón de formas para reducir la procrastinación, pero, importante, no para eliminarla. De hecho, creo que es imposible, y quizás ni siquiera es recomendable querer eliminarla por completo. Porque vivimos en una época donde parece que todo el mundo tiene que ser superproductivo y optimizar su tiempo, ser eficiente todo el tiempo. 


A mí me pasó el otro día,  tuve que tener una charla mental conmigo mismo en el tren. Te cuento: Fuimos a Sevilla y el tren Valencia - Sevilla son más de cuatro horas de trayecto. Pensé: "¡Qué bien! Voy a poder trabajar esas cuatro horas sin parar. Y al final, trabajé como tres horas, y estaba superconcentrado, pero llegó un momento en el que ya no daba para más, ya mi mente, mi concentración no daba para más. Y digo, bueno, voy a leer algo en lugar de trabajar, pero estaba cansado incluso para eso, y decidí simplemente ponerme a escuchar música y cerrar los ojos. Pero me vino ese pensamiento, ¿no?, que es muy frecuente en la era de la eficiencia, de la hiperproductividad. Pensé: "César, ¿por qué no escuchas un pódcast en francés en lugar de escuchar música y aprovechas el tiempo? No procrastines".


Y tuve que tener una pequeña lucha interna y decir: "No, no siempre tengo que estar haciendo cosas productivas o ser eficiente. Ahora mi mente y mi cuerpo necesitan desconectar un momento, cerrar los ojos, escuchar música y relajarme". Además, es que muchas veces la mejor forma de ser productivo es no hacer nada, descansar, desconectar, recargar la pilas, recargar la batería. Por eso digo, reducir la procrastinación está genial en mi opinión, eliminarla por completo no. A veces, hay que parar y posponer algo que se suponía que íbamos a hacer hoy, y no pasa nada. No se va a parar el mundo.


Y ahora quiero volver a esa sensación desagradable : ¿qué sentimos cuando procrastinamos? Porque identificar estas sensaciones también nos ayuda a aprender a reducirla. En mi caso, a veces, me siento abrumado y un poco decepcionado conmigo mismo. Pero ya no me castigo como antes. Antes me decía cosas como "eres un desastre" o "nunca vas a cambiar". Ahora intento observarlo con más curiosidad y me pregunto: "Vale, estoy evitando esto. ¿Por qué? ¿Me da miedo? ¿Es aburrido? ¿No sé por dónde empezar? O simplemente estoy excesivamente cansado y de verdad no es momento de hacerlo". Y esa pregunta, y sobre todo, una respuesta honesta, cambia mucho la forma en la que gestiono la situación.


De hecho, hay estudios que explican muy bien este fenómeno. El psicólogo Tim Pychyl, que es uno de los expertos en procrastinación más conocidos (y autor del libro del que te hablado antes), y él dice que no es un problema de gestión del tiempo, sino de regulación emocional. Muchas veces procrastinamos no porque no tengamos tiempo, sino porque queremos evitar emociones negativas: ansiedad, aburrimiento, inseguridad... Y eso, la verdad, tiene mucho sentido.


Si es una cuestión de cansancio, de fatiga mental, no creo que esté mal procrastinar y hacerlo en otro momento. Pero si es otro tipo de sentimiento o emoción la que nos bloquea, hay que buscarle solución. Imagina que procrastinas haciendo tu declaración de la renta. Ese documento oficial donde informas al gobierno de tus ingresos, del dinero que ganas para calcular la cantidad de impuestos que tienes que pagar. Si ese bloqueo viene por desconocimiento, porque no sabes cómo hacerlo, vas a tener que buscar ayuda o educarte tú mismo, porque si no, vas a continuar procrastinando. Y con la declaración de la renta en concreto, si no la haces en los plazos, en los tiempos, que te da el gobierno recibes una multa, ¿verdad? Tienes que pagar un dinero extra por no cumplir la fecha o deadline.


Y precisamente, estudiante, esto es un ejemplo de por qué intentar reducir la procrastinación es importante. Una vez leí que procrastinar es caro. Y lo confirmo. He perdido dinero por dejar las cosas para el último momento. Por ejemplo, se me ha pasado pagar cosas a tiempo y he recibido multas. Así que procrastinar no solo tiene un coste emocional, sino también económico. Literalmente.


Si esto te suena, si esto te resulta familiar, si tú también dejas cosas para mañana y luego te sientes mal, te invito a que hagas algo. Antes de decirte "soy una persona vaga, perezosa" o "no tengo fuerza de voluntad", intenta entender qué te está frenando exactamente, cuál es el bloqueo. Mira la tarea con curiosidad. ¿Qué la hace tan pesada para ti? Y sobre todo, pregúntate si hay alguna pequeña acción que puedas hacer para reducir la fricción. Quizá puedes pedir ayuda, dividirla en partes más pequeñas o hacerla en compañía de alguien.


También es importante decir otra cosa: la procrastinación no es algo que se

cura. No hay una píldora mágica. Es algo que va cambiando según el contexto, época, según nuestro nivel de energía, nuestro estado emocional, incluso según la estación del año. Hay temporadas en las que estamos más activos, más centrados. Y otras en las que nos cuesta más. No podemos compararnos.


Así que si estás en una etapa en la que sientes que estás posponiendo mucho, no te castigues. Intenta observarte, hacer pequeños cambios, y sobre todo, ser amable contigo mismo.


Y como última, ultimísima reflexión, algo que he escuchado mientras preparaba este episodio. Hay personas a las que estos trucos, hacks, técnicas, llámalas como quieras no les funcionan, especialmente con objetivos de largo plazo como mi ejemplo de escribir un libro. Y puede ser simplemente porque esa persona, aunque ha elegido ese objetivo, en realidad, ese objetivo, no está alineado con sus valores o con lo que quiere realmente en la vida. Hablo de cosas que elegimos, ¿vale? Obviamente, no puedes decidir no hacer la declaración de la renta, pero a veces nos ponemos unos objetivos complicados, de largo plazo, nos sentimos mal porque no avanzamos y procrastinamos, y en realidad pasa porque es algo que ha sido una elección influenciada por otras personas o la sociedad. Es algo que pensamos que hemos decidido nosotros, pero en realidad no. No sé si me explico…


¡Bueno, ya hemos acabado! Como siempre, si este episodio te ha resultado útil, te animo a que te suscribas al pódcast, que lo recomiendes a otros estudiantes y si puedes, valóralo en tu plataforma favorita con unas estrellitas.


Además, déjame un comentario para practicar tu expresión escrita. Cuéntame si tienes también algún truco para reducir la procrastinación que quieras compartir con la comunidad o simplemente cómo es tu relación con ella. Así podemos aprender y beneficiarnos todos de él.


Yo te espero en el próximo episodio, estudiante.


Un abrazo grande.


¿Quieres estudiar conmigo? Echa un ojo a mis cursos online:



Si no tienes claro cuál es el curso indicado para ti, puedes hacer el test de nivel. 




bottom of page