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E241 La persona MÁS famosa de España: La Pantoja

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Episodio 241 - La persona MÁS famosa de España: La Pantoja

Si te digo que existe una persona en España de la que se habla casi todos los días… y no exagero, ¿me crees? Puede que pienses en el Rey o en el Presidente del gobierno, pero no, aunque de ellos también se habla mucho, claro.


Lo especial de esta persona es que se ha estado hablando de ella de forma constante en los últimos cuarenta años.


Una mujer de la que no solamente se habla de ella en televisión y otros medios de comunicación constantemente, sino que es tan famosa que incluso su familia es famosa. Personas que, por el simple hecho de tener su apellido, ya son personajes públicos. Y no solo su familia. Incluso las personas que han trabajado con ella se han convertido en personajes de la prensa del corazón (la prensa que habla de la vida de las celebridades).


Hoy voy a hablarte de una mujer cuya vida está a punto de convertirse en una serie de ficción, una serie que, según dicen, será intensa, llena de emociones, traiciones, escándalos, romances… Todo. Y al final del episodio intentaremos explicar por qué esta fascinación con una sola persona, y si eso dice algo de la sociedad española.


Pero, a ver: ¿De quién estoy hablando?


Pues hoy te lo voy a contar, pero de una forma un poco diferente. Vamos a narrarlo como si fuera un cuento, porque su vida parece sacada de una película. De hecho, como se suele decir: la realidad supera la ficción.


Y antes de empezar con la historia, como siempre, te recuerdo que puedes leer la transcripción completa de este episodio, la traducción al inglés, las tarjetas de vocabulario y el ejercicio de comprensión en la página web: www.spanishlanguagecoach.com. Todos estos recursos son gratuitos.


Ahora sí… Prepara los oídos, porque hoy vamos a conocer la historia de la persona más famosa de España: Isabel Pantoja. O más conocida en España simplemente como La Pantoja.


Había una vez… una niña que nació en 1956 en el barrio de Triana, en Sevilla, en el sur de España. Su nombre completo era María Isabel Pantoja Martín.


Nació en una familia muy humilde pero con una fuerte tradición musical. Su padre era cantaor de flamenco y su madre también tenía mucho arte. La música era parte de su casa, de su día a día. Desde muy pequeña, Isabel respiraba arte y ritmo.


Triana, su barrio, no es un barrio cualquiera. Es uno de los lugares más emblemáticos de Sevilla. Es un barrio de casas blancas, de patios andaluces, de azulejos pintados a mano y de calles que suenan a guitarra. Históricamente ha sido un barrio de clase trabajadora, con mucho orgullo y mucha identidad. Se considera una cuna del flamenco, es decir, un lugar donde nace y se desarrolla algo muy importante, en este caso el flamenco, porque allí han nacido o vivido muchos artistas importantes del cante, del baile y de la guitarra.


Un barrio con mucho arte, con mucha música, con mucho flamenco. Porque sí, la protagonista de esta historia es cantante. Pero no una cantante cualquiera. Es una leyenda viva de la copla, un estilo de música tradicional española muy emocional, muy pasional. La copla suele hablar de temas como el amor, el desamor, la pasión, los celos y el folclore popular español.


Esta niña se llamaba Isabel. Y desde muy pequeña ya mostraba talento para cantar. Con tan solo 7 años subió a un escenario por primera vez. La gente la escuchaba y se quedaba en silencio, les dejaba con la boca abierta. Esa niña tenía algo. Tenía duende, una palabra que usamos en España para describir a alguien que tiene un talento especial, casi mágico, para emocionar con su arte.


Poco a poco fue creciendo, y su voz también creció. Su talento no pasó desapercibido y, con esfuerzo, disciplina y muchas actuaciones, se fue haciendo un hueco en el mundo de la música. Un papel clave en este camino lo tuvo su madre, Ana. Fue ella quien la acompañaba a las actuaciones, quien la apoyaba en los ensayos y quien hacía todo lo posible para que su hija pudiera cumplir su sueño.


En los años ochenta, Isabel ya era muy famosa como cantante. Era una estrella. Su música llenaba teatros, y su estilo, muy andaluz, muy emocional, conectaba con el público.


Y entonces… llegó el amor.


Se enamoró de un torero. Sí, un torero.  Un matador. Y no uno cualquiera. El más famoso del país en ese momento: Paquirri.


La pareja era la imagen perfecta de la cultura española: ella, la artista de copla, la folclórica del momento; él, el torero valiente.


Se casaron en una boda espectacular, televisada, con miles de personas viéndolos. Y parecía que todo era perfecto. Parecía un cuento de hadas. Pero, como en muchos cuentos… apareció la tragedia.


Solo un año después de la boda, Paquirri murió en una corrida de toros. La noticia sacudió al país entero. Isabel, con solo 28 años, se convirtió en viuda, la viuda de España, y en madre de un bebé: Kiko, que más adelante también se haría famoso, por supuesto.


Y aquí es donde empieza otro capítulo de esta historia.


A partir de ese momento, la prensa del corazón o del cotilleo, es decir, la prensa que habla de la vida privada de los famosos, se obsesionó con Isabel. Había una demanda constante de contenido sobre ella: entrevistas, fotografías, rumores, declaraciones... todo valía. Las revistas con su cara en la portada se vendían más, los programas de televisión subían su audiencia si hablaban de ella, y cualquier detalle de su vida generaba horas de contenido. Isabel se convirtió en un producto mediático muy rentable.


Todo el mundo quería saber cómo estaba, qué hacía, con quién salía, cómo criaba a su hijo en soledad…


Y durante años, Isabel fue la reina de la televisión. Siempre aparecía, aunque no quisiera. A veces concedía entrevistas, otras veces simplemente salía en las portadas de las revistas del corazón sin decir nada.


Su música seguía funcionando, pero su vida personal era igual o más famosa que sus canciones.


¿Y su hijo? Bueno, Kiko, empezó a salir en televisión desde pequeño. En esa época no existían las leyes ni normas claras que protegieran la intimidad de los menores como ahora, así que su imagen aparecía constantemente en las revistas y en la televisión. Lo seguían por la calle, lo fotografiaban saliendo del colegio o de casa, y su rostro, su cara, era conocido por todo el mundo.


Con el tiempo, Kiko se convirtió en DJ, en personaje televisivo, y en protagonista de muchos escándalos también.


Pero volvamos a la prota de la historia, a la protagonista: Isabel.


Pasaron los años. Isabel siguió cantando, vendiendo discos, apareciendo en televisión. Y también tuvo más relaciones sentimentales, algunas públicas, otras secretas.


Tuvo también relaciones muy intensas de amistad. Una de las más conocidas fue con la periodista Encarna Sánchez, una figura importantísima de la radio conservadora en España durante muchos años. Su amistad fue tan profunda y constante que durante mucho tiempo se especuló sobre la naturaleza de esa relación.


Otra amistad muy conocida fue con María del Monte, también cantante, también andaluza. Eran uña y carne, inseparables, y se mostraban en público con una cercanía que hacía pensar que eran más que amigas. Sin embargo, esa amistad también tuvo un final doloroso y público.


Y también está la historia de su hija adoptiva, Isa Pantoja, a quien adoptó en Perú cuando era solo un bebé. La adopción fue muy mediática y se presentó como un acto de generosidad y amor. Pero, como muchas cosas en la vida de Isabel, la relación con su hija, ahora adulta, también ha tenido luces y sombras.


De hecho, a día de hoy, Isabel no tiene relación con ninguno de sus dos hijos, lo que como comprenderás, añade gasolina, alimenta que se continúe hablando de ellos.


Y hubo también una relación muy comentada que tuvo consecuencias importantes: su relación con Julián Muñoz, exalcalde de Marbella. Esta relación fue muy pública y muy polémica, porque él estaba casado cuando empezaron. Salían juntos en los medios constantemente: en revistas, programas, fotografías de vacaciones…. Además, es importante decir que Marbella en ese momento era conocida por ser la cuna de la corrupción política en España. Es decir, un lugar donde se concentraban muchos casos de corrupción, especialmente relacionados con la administración pública y la construcción. Muchos políticos, empresarios y personajes públicos fueron investigados o condenados por delitos económicos, y el nombre de Marbella aparecía continuamente en los medios como símbolo de ese escándalo generalizado.


Y aquí, estudiante, te quiero contar una pequeña anécdota personal. Una vez, hace muchos años, estaba trabajando en un centro comercial vendiendo teléfonos móviles. Isabel Pantoja estaba allí firmando discos a sus fans, y a su lado estaba Julián Muñoz. Recuerdo que muchas señoras se acercaban a él para pedirle un autógrafo también. Y él les decía con una sonrisa medio irónica: “No, yo no firmo nada, que no quiero acabar en la cárcel”. Spoiler: Julián, novio de Isabel, acabó en la cárcel.


Y, de repente, un día… Isabel también fue arrestada por la policía.


Sí, como lo oyes. Arrestada. Y posteriormente hubo un juicio supermediático y llegó la condena.


Fue condenada por un delito de blanqueo de dinero en relación a este caso de corrupción política. Fue un caso muy mediático. Salía en todas las noticias. Isabel Pantoja dejó de ser simplemente una figura de la prensa del corazón para convertirse en un personaje de la prensa política. De pronto, aparecía en los informativos de las principales cadenas de televisión, día sí y día también. Ya no se hablaba de su música o de sus relaciones, sino de juicios, condenas y corrupción.


Y una imagen impactó especialmente a toda España: la fotografía de Isabel Pantoja, vestida de negro, entrando en la prisión. Una figura tan conocida, tan popular, tan vista durante años como artista… Aquella imagen fue portada de todos los periódicos, y quedó grabada en la memoria colectiva del país.


Entró en prisión en 2014. Estuvo un año y medio en la cárcel. Cuando salió, muchos pensaban que se retiraría. Que desaparecería de la vida pública. Pero no.


Volvió.


Volvió a cantar, volvió a aparecer en televisión… Incluso participó en un reality show llamado Supervivientes, donde varios famosos tienen que sobrevivir en una isla sin comodidades.


Y sí, obviamente, allí también fue protagonista.


Imagino que, a nivel personal, ha debido de ser difícil pasar todo esto bajo el ojo público. Como dice la letra de una de sus canciones más famosas: “hoy quiero confesar que estoy algo cansada de llevar esta estrella que pesa tanto, que perdí en el camino tantas cosas, que me hicieron a veces tanto daño”.


Pero la pregunta realmente interesante aquí es: ¿Por qué interesa tanto en España esta historia? ¿Por qué la historia de Isabel Pantoja nos fascina tanto, incluso a quienes no somos grandes seguidores de su música?


Yo tengo una teoría. O varias.


La primera es que su historia tiene todos los elementos de una gran narración. Y es que, aunque a veces pensemos que nos gustan las historias originales y complejas, en realidad muchas veces nos atraen las historias que siguen estructuras muy conocidas. Historias con un esquema que nos resulta familiar, cómodo, casi adictivo. Isabel Pantoja es, para muchas personas en España, la protagonista de una telenovela de largo recorrido. Y, como buena telenovela, tiene de todo: amor, fama, maternidad, traición, caída, redención, cárcel… y regreso. Un cóctel perfecto para mantenernos pendientes, año tras año, capítulo tras capítulo.


La vida de Isabel Pantoja encaja muy bien en lo que se conoce como el viaje del héroe, una estructura narrativa muy antigua que aparece en muchas culturas del mundo.


¿En qué consiste este viaje?


Muy resumidamente, el protagonista empieza en su mundo normal. Un día ocurre algo que lo empuja a un nuevo mundo, donde se enfrenta a pruebas, enemigos, dificultades… hasta que alcanza un momento muy bajo, toca fondo. Pero después de ese momento oscuro, encuentra nuevas fuerzas, supera los obstáculos y regresa transformado, más fuerte, más sabio.


Y efectivamente, Isabel Pantoja tiene, cumple con muchos de estos pasos. Nació en un entorno en un alrededor humilde, con mucho arte pero con pocos recursos. Mostró un talento especial desde pequeña y fue llamada a “algo más”. Subió al escenario, se hizo famosa, conoció el amor, se casó, vivió una gran tragedia… Luego llegó la fama excesiva, el escrutinio, las relaciones complicadas, los escándalos… y finalmente, la cárcel, la prisión. Y después de eso… el regreso. La vuelta a los escenarios, a la televisión, al público que nunca la olvidó del todo.


Y claro, estudiante, todo esto en un contexto muy concreto: el de la cultura popular española, donde la copla, el flamenco y la prensa del corazón forman parte del imaginario colectivo desde hace décadas.


La prensa del corazón en España no ha sido amable con ella. Ha sido intensa, insistente, a veces cruel. Pero al mismo tiempo la ha convertido en un personaje inmortal. Porque es curioso cómo muchas figuras públicas en España han desaparecido con el tiempo. Pero Isabel continúa.


Por eso van a hacer una serie de televisión sobre su vida. Y yo me pregunto: ¿cómo será esa serie? ¿Será fiel a su historia real? ¿Mostrará también sus luces y sus sombras? ¿Será una historia de redención, de justicia, de arte… o de sufrimiento?


No lo sabemos, pero de lo que sí estoy seguro es de que mucha gente la va a ver. Porque en el fondo, todas las sociedades necesitan mitos. Y en España, uno de los mitos más potentes de las últimas décadas se llama Isabel Pantoja.


Estudiante, espero que hayas disfrutado este episodio. Si te ha parecido interesante, te animo a que te suscribas al pódcast, que dejes una valoración positiva en tu plataforma de pódcast, y que dejes un comentario para practicar tu expresión escrita. Puedes contarme qué parte de la historia te ha llamado más la atención o si ya conocías a Isabel Pantoja antes de escuchar este episodio. O mejor, cuéntame si en tu país tenéis un personaje similar. ¡Te leo!


Nos escuchamos en el próximo episodio.


Un abrazo grande.



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