E250 ¿Un mundo sin trabajo? IA y renta básica universal
- César
- May 6
- 10 min read
Updated: May 14
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Flashcards de vocabulario: ¿Un mundo sin trabajo? IA y renta básica universal
E250 ¿Un mundo sin trabajo? IA y renta básica universal
¿Recuerdas cuando estudiábamos en el colegio la Revolución Industrial?
Fue una época que revolucionó industrias como la textil, la de la ropa por ejemplo.
Pero no gustó a todo el mundo.
Algunos trabajadores destrozaban las máquinas porque pensaban que les estaban robando el trabajo.
Aquellos obreros, conocidos como luditas, sentían miedo, incertidumbre (no sabía lo que iba a pasar con ellos) y sentían rabia también, enfado. El mundo estaba cambiando ante sus ojos y tenían miedo de quedarse sin trabajo debido a los avances tecnológicos.
En la actualidad, estamos viviendo otra revolución: la de la inteligencia artificial.
Hoy vamos a hablar de uno de los grandes debates de nuestro tiempo: el impacto económico de la IA y la idea de la renta básica universal.
Es un tema tecnológico, pero también es profundamente social. Vamos a analizarlo paso a paso con sus implicaciones económicas y políticas.
Antes de empezar con el episodio, te recuerdo que puedes leer la transcripción gratuita en español, acceder a la traducción al inglés, el ejercicio de comprensión y usar las flashcards de vocabulario en la web spanishlanguagecoach.com. Estos recursos te van a ayudar a consolidar el vocabulario nuevo y a entender mejor las ideas más abstractas. En la misma web también verás que la semana que viene (el lunes 18 de mayo) abren las inscripciones a los cursos a nuevos estudiantes. Te recomiendo echar un vistazo y dejar tu email en la lista de espera del curso que te interesa si quieres que mejores tu español juntos.
Y ahora sí, empezamos.
¿Te imaginas un mundo donde muchas personas no necesiten trabajar para sobrevivir?, ¿un mundo donde las máquinas hagan gran parte del trabajo y nosotros tengamos que redefinir qué significa tener un empleo, ganar dinero y construir una vida con sentido?
Esto podría ocurrir, podría pasar.
La inteligencia artificial, o simplemente IA está teniendo un gran impacto en aspectos diferentes de la sociedad.
Para comenzar, necesitamos hablar del impacto económico de la IA. Cuando hablamos de IA nos referimos a sistemas informáticos capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana. Entre esas tareas se encuentran escribir textos, analizar datos, traducir, diseñar imágenes o incluso programar. Programar significa dar una serie de instrucciones a una máquina o a un sistema informático para que realice una tarea específica. Los profesionales de la programación crean páginas webs o apps que tenemos en nuestro teléfono, por ejemplo.
En los últimos años, la IA ha avanzado muy rápido. Mucho más rápido de lo que muchas personas esperaban. Y está generando ya efectos importantes en la economía.
El primero es el aumento o incremento de la productividad.
¿Qué entendemos por productividad?
Pues es la capacidad de producir más en menos tiempo o con menos recursos.
Cuando una empresa aumenta su productividad, puede producir más bienes (productos físicos) o servicios sin tener que aumentar proporcionalmente el número de trabajadores. Un trabajador es un recurso, ¿no? Un recurso humano.
Gracias al desarrollo tecnológico actual, podemos ser muy productivos porque muchas tareas pueden automatizarse. Es decir, hay cada vez más tareas que no necesitan la intervención constante de una persona para hacerse.
Te doy varios ejemplos: es muy común encontrar chatbots en el servicio de atención al cliente donde estás teniendo una conversación con una IA, también traductores automáticos de idiomas, aplicaciones que pueden gestionar muchos datos al mismo tiempo y que generan informes en minutos que tardarían horas de otra manera… Y esta tecnología ya está al servicio de cualquiera que quiera emplearla. Si tienes conexión a Internet, tienes acceso a todo esto.
Y ahora, volvamos al pasado.
¿Qué ha pasado con las revoluciones industriales que hemos vivido hasta ahora?
Históricamente, cada una de ellas ha aumentado la productividad. Podemos pensar en el impacto de la máquina de vapor en el siglo XIX, o en grandes avances sin los que no podríamos vivir hoy, como la electricidad o Internet. En general, a largo plazo, todas estas revoluciones han mejorado el nivel de vida, la calidad de vida de la gente.
Pero estamos hablando del largo plazo. El plazo es el tiempo que pasa hasta que vemos los efectos positivos.
¿Cuál es el problema?
El corto plazo. En el corto plazo, algunas personas pueden perder su empleo. Pueden quedarse sin trabajo o quedarse desempleadas.
Hace falta un tiempo de ajuste, de adaptación, para que se creen nuevos empleos o incluso nuevos sectores profesionales. Y ese periodo intermedio puede ser difícil.
Todo el mundo, aunque no lo sepa, tiene contacto con la IA a diario. Aunque no la use de forma directa haciendo preguntas a ChatGPT, muchas de las apps que usamos usan estas tecnologías.
Yo recuerdo mis primeras interacciones con la IA. Fallaba mucho, era muy imperfecta, si le pedía que generara una imagen, la hacía de una manera muy poco natural, pero era prometedor. En lugar de volverme loco buscando exactamente la imagen que necesitaba para la presentación de un curso, la IA me daba algo bastante aproximado, aunque no perfecto.
U otro ejemplo, aunque diseño mi página web de forma más o menos manual, ahora puedo hacer cosas de una manera mucho más interactiva y atractiva porque la IA programa de manera automática algunos lenguajes informáticos que yo desconozco. Soy profe de español, no tengo conocimientos de programación, no soy informático. Y la IA me echa una mano con eso, me ayuda.
Así que podemos concluir que sí, que la IA puede tener un efecto muy positivo en la productividad.
Y esto nos lleva al segundo efecto de la IA.
El desplazamiento laboral. Es decir, que ciertos trabajos, empleos que tienen personas, desaparecen o se reducen porque son sustituidos por tecnología.
En las revoluciones industriales tradicionales, la automatización afectaba principalmente a trabajos manuales, lo que en inglés sería blue collar, pero la IA está afectando también a trabajos más intelectuales.
Algunos trabajos de sectores como la traducción, el diseño gráfico, programación básica, análisis legal o redacción de contenido se están viendo afectados por los nuevos desarrollos tecnológicos.
Es decir, afecta a la parte de la población que se conoce como clase media cualificada. Es decir, personas con estudios universitarios o formación técnica.
Y aquí aparece una pregunta clave, importante: ¿estamos preparados para adaptarnos tan rápido? ¿Podemos sobrevivir y seguir siendo relevantes en nuestros empleos?
Hay un dicho que puede aplicarse aquí perfectamente: renovarse o morir.
Creo que muchos estamos intentando aprender un poco a manejar algunas aplicaciones de la IA, para ser más eficientes y mejorar nuestra productividad. Pero, claro, queremos mantener nuestros empleos, no queremos que nos sustituyan, que nos reemplacen.
Sí que es cierto que en mi experiencia y en la de otros proyectos pequeños como Spanish Language Coach el problema de adaptarse a estos cambios tecnológicos es la implementación. Todo cambia muy rápido y necesitas aprender a usar estas herramientas, y cuando has aprendido aparece algo nuevo que es mejor y tienes que volver a aprender e implementar. Pero bueno, en ello estamos. Poco a poco y con buena letra.
Esto que te acabo de comentar es de hecho otro efecto indeseado de esta revolución: la concentración de riqueza.
Es muy probable que el dinero y el capital se acumulen en pocas manos.
La IA tiene algo muy particular: una vez que el sistema está entrenado, el coste de reproducirlo es muy bajo. Las empresas pueden escalar o crecer muy rápido.
¿Y a quién va a favorecer esto?
A grandes empresas tecnológicas, a economías con capital y datos y a países con infraestructura digital avanzada. Es decir, y perdón por la crudeza de esta frase, pero la previsión es que los ricos serán cada vez más ricos y los pobres, más pobres.
Al final, podríamos ver una mayor concentración del capital en pocas empresas y en pocos países. Y con esta previsión, con esta predicción aparece una posible consecuencia: la renta básica universal.
La renta básica universal, o RBU.
Seguramente habrás oído hablar de este concepto: es una propuesta económica que plantea entregar, dar, una cantidad fija de dinero a todos los ciudadanos, sin condiciones. Da igual si trabajan o no. Y tampoco importa su nivel de ingresos, no importa cuánto dinero ganen cada mes.
¿Cuál es la lógica tras la renta básica universal en este contexto?
Bueno, como hemos dicho, la IA puede eliminar empleos más rápido de lo que crea nuevos trabajos y en las sociedades actuales, ¿cómo obtenemos nuestros ingresos, nuestro dinero, normalmente?
Por medio del trabajo, el salario o sueldo. Es decir, si trabajas tienes dinero, si no trabajas, no tienes dinero.
¿Qué ocurre si las personas no tienen dinero para comprar bienes o servicios?
Que el consumo cae. Si no hay trabajo, no hay dinero y si no hay dinero, no hay consumo.
Y el consumo es fundamental para que la economía funcione. Siendo un poco vulgares: si la gente no compra, la economía se va a la mierda, así que necesitamos que todo el mundo tenga algo de dinero en sus bolsillos para gastar.
Y la renta básica universal podría mantener ese consumo, reducir también la pobreza estructural y dar cierta estabilidad social.
La idea detrás de todo esto es garantizar, asegurarse, de que existe un ingreso mínimo para toda la población.
Pero no todo es tan simple, estudiante.
Vamos a imaginar algunos escenarios posibles:
Primer escenario: el escenario optimista.
En este escenario, la IA crea nuevos sectores, como ocurrió con Internet. Aparecen profesiones que hoy no imaginamos, las personas que trabajan se adaptan y las niñas y niños estudian nuevas asignaturas en la escuela, asignaturas útiles para el mundo que viene.
En este escenario, la renta básica universal se convierte en un complemento del trabajo, no en un sustituto. Seguimos trabajando y, además, recibimos ese salario de la renta básica.
El crecimiento económico se distribuye de forma relativamente amplia porque aumentan la productividad y los salarios.
Como ves, hay abundancia. ¡Hay color!
El segundo escenario es disruptivo, produce una ruptura fuerte con lo que conocemos.
En este escenario, la automatización destruye empleos y la economía no puede crear nuevos puestos de trabajo con suficiente rapidez.
Esto hace que muchas personas se queden sin trabajo y no puedan encontrar otro.
La brecha, la diferencia, entre ricos y pobres es cada vez mayor.
Aquí hay una necesidad real de la renta básica universal para cubrir las necesidades de cierta parte de la población.
Pero, claro, surge un problema, ¿cómo se financia?, ¿de dónde sacamos el dinero para pagar la RBU?
No está claro: algunas propuestas hablan de impuestos más altos sobre grandes empresas tecnológicas. O impuestos sobre el capital o hasta impuestos específicos sobre robots.
Y ahora vamos a imaginar un tercer escenario. En el que trabajar es opcional. Hay trabajo, pero no hay trabajo para todos y trabajar es voluntario.
¿Qué harías tú, estudiante, si pudieras elegir?
Es una decisión muy personal y, precisamente, es una de las mayores críticas a la renta básica. Se dice que podría desincentivar el trabajo. Desincentivar significa reducir la motivación para hacer algo.
Si las personas ya cobran, ya ganan, lo suficiente para tener sus necesidades básicas cubiertas pueden tener la sensación de que no les compensa trabajar, de que no merece la pena.
Como ves, el asunto de la RBU es un problema complejo. Por eso, como en la mayoría de cosas en la vida no hay una solución mágica ni una única respuesta.
Independientemente de los que pase con la revolución tecnológica que ya estamos viviendo, creo que también es importante pensar en la siguiente pregunta, preguntarte:
¿Cómo defines tú el trabajo?
¿Qué significa para ti?, ¿es solo una forma de obtener ingresos, de ganar dinero?, ¿es una forma de identidad?, ¿forma parte de tu propósito vital?
En muchas ocasiones, el trabajo va mucho más allá de ser solo un medio para ganar dinero.
Para muchas personas su trabajo es parte de su identidad. De hecho es una de las primeras cosas que preguntamos cuando conocemos a alguien: ¿A qué te dedicas? ¿De qué trabajas?
Además es una parte muy importante en nuestro círculo social, ¿no? En mi caso, la mayoría de mis amigos los he conocido o estudiando o trabajando con ellos.
Además, especialmente si haces tu trabajo por vocación, puede que sea parte de tu propósito vital.
Así que, tal vez, el gran desafío no sea económico, sino de cambio de mentalidad.
No sabemos exactamente en qué dirección va a evolucionar el mundo, pero puede que vayamos a una sociedad donde el valor de una persona no dependa tanto de su productividad económica o de su trabajo. Tendremos que cambiar de chip, de mentalidad.
En el caso de la educación o de la enseñanza de idiomas en particular, es posible que todo cambie en el futuro. No lo sé. Tal vez un ejército de profes digitales o una IA tomen la educación algún día. Pero en el fondo, cuando los estudiantes, como tú, me cuentan por qué estudian español, el motivo que más se repite es comunicarse mejor, y la comunicación es algo profundamente social, humano. Tú tal vez estudias español porque quieres viajar y disfrutar más de la experiencia o quieres hablar con los hispanohablantes de tu comunidad. En definitiva, quieres relacionarte con otras personas. Y esa calidez humana, la imprevisibilidad y la conexión real continúa siendo un territorio muy humano.
Pese a todo, probablemente la IA, sí destruirá empleos, pero esto no es nuevo, siempre ha ocurrido con nuevas tecnologías.
¿Qué podemos hacer mientras tanto?
Tú, como estudiante de español, ya estás haciendo algo muy inteligente: estás invirtiendo en tu capital humano, en el conjunto de habilidades y conocimientos que tiene una persona. Y por cierto, si quieres escuchar sobre los 5 capitales que mueven el mundo te recomiendo escuchar el episodio 209.
Y bueno… Al final se trata de adaptarse y de ser flexible, ¿no? La flexibilidad es necesaria en este contexto. Es más, quizá sea la verdadera clave para seguir avanzando.
No podemos ser como los luditas de la revolución industrial. A estas alturas, en este momento, no vamos a destruir máquinas, de las que ya somos dependientes de una forma u otra, pero sí podemos emplear nuestro criterio, convivir con ellas y utilizarlas de la mejor manera.
Y ahora es tu turno, estudiante:
Puedes escribir un comentario diciendo qué opinas sobre la inteligencia artificial y la renta básica universal. ¿Te parece una buena idea? ¿Te preocupa el impacto de la automatización en tu profesión? Cuéntame y práctica tu escritura en español.
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Gracias por estar ahí. ¡Un abrazo grande!
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