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E253 La sorprendente utilidad de leer novelas

Updated: 1 day ago

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Flashcards de vocabulario: La sorprendente utilidad de leer novelas


La sorprendente utilidad de leer novelas

 

Hace unos meses una influencer española dijo algo que dividió a todo el país.

María Pombo, que tiene millones de seguidores en España, publicó un vídeo en el que se veía al fondo una estantería muy bonita, pero alguien la criticó porque casi no había libros en ella. María respondió diciendo: 'No sois mejores personas porque os guste leer.'

Sus palabras fueron muy polémicas:

La mitad de internet dijo que estaba equivocada.

La otra mitad le dio la razón.

Y tú, estudiante, ¿qué piensas?

¿Crees que leer nos hace mejores personas?

¿O simplemente es una afición más, como jugar al tenis, cocinar o ver películas?

Hoy vamos a hablar de lectura, empatía y aprendizaje de idiomas.

Estudiante. Te doy la bienvenida a otro episodio del Intermediate Spanish Podcast, el podcast "Spanish Language Coach". Soy César, profe de español, Y antes de continuar, te recuerdo que puedes leer la transcripción gratuita de este episodio, usar la traducción al inglés, hacer el ejercicio de comprensión y practicar el vocabulario con las flashcards que hemos preparado para ti en www.spanishlanguagecoach.com

Voy a empezar con una pregunta.

¿Cuál fue el último libro que leíste?

¿Lo recuerdas?

¿Fue ficción o no ficción?

Si te gusta la ficción, probablemente, eres una persona imaginativa que disfruta leyendo thrillers, novela histórica, o romántica, o de ciencia ficción o de misterio.

Y si lees no ficción, seguramente tus estanterías estarán llenas de ensayos, biografías, libros de autoayuda y cosas así. Tú prefieres entender el mundo tal y como es.

En mi caso particular, yo ahora leo ficción y la disfruto muchísimo, pero durante mucho tiempo sentí que necesitaba aprovechar al máximo cada minuto del día y eso incluía la lectura.

Por eso cuando apartaba tiempo para leer lo hacía para aprender una nueva habilidad, para aprender más sobre algo en concreto.

En aquel entonces, yo pensaba que leer ficción no servía para nada, no era más que un pasatiempo y sentía que no era útil en absoluto.

Y me temo que esto que me ocurría a mí es un sentimiento compartido por muchas personas.

De hecho, el otro día leí una entrevista en el diario El País a Irvine Welsh. A lo mejor el nombre no te suena, pero es el autor escocés que escribió Trainspotting.

En esta entrevista comentó que los hombres jóvenes han dejado de leer novelas. Las únicas que leen ficción, en términos estadísticos, son mujeres.

He buscado datos y, efectivamente, es así en países como España, Reino Unido, Estados Unidos y muchos otros. Y yo hasta hace unos años formaba parte de ese grupo de hombres jóvenes que no leían ficción.

Pero lo que más me llamó la atención no fue el dato, sino su reflexión al respecto.

Welsh hablaba de que nuestros hábitos de lectura tienen consecuencias reales: si no lees ficción, pierdes la capacidad de ponerte en la piel del otro.

Por eso es tan importante, porque según él, la empatía se entrena leyendo.

 ¿Te parece una opinión curiosa?

 

A mí sí.


Pero lo cierto es que he buscado información y esta opinión tiene una base más seria de lo que parece.

Un equipo de psicólogos de las universidades de York y Toronto hizo un estudio sobre este asunto en 2009.

Se preguntaron si los lectores de ficción son más empáticos porque leen, o simplemente las personas más empáticas de por sí eligen leer ficción.

Analizaron la personalidad de los participantes, su género, su tendencia a meterse en las historias y la conclusión fue que independientemente del resto de factores, leer ficción y ser empático van de la mano.

Lo que no sabemos es si la ficción te hace más empático o al ser más empático eliges ficción, probablemente las dos cosas se retroalimentan.

O sea, que aunque suene un poco extraño, la ficción puede ser el gimnasio de la empatía. Y según los datos, los hombres jóvenes pisan menos ese gimnasio que las mujeres.

Pero, cuidado. Aunque la lectura tiene beneficios, hay un dato adicional en ese estudio que me parece muy revelador: leer no ficción se asoció con mayor sensación de soledad. Leer ficción, sin embargo, con todo lo contrario.

 

Si tú eres una de esas personas que no leen ficción, te animo a hacerlo por experiencia propia.

Entiendo que te cueste, como me pasaba a mí.

Y creo que esto depende de varios factores. En mi opinión, uno muy relevante es cómo nos han enseñado a relacionarnos con el tiempo y con la utilidad.

Leer algo "que no sirve para nada" entre comillas,  genera culpa y durante años se ha considerado que leer ficción solo era un entretenimiento.

Además, por la educación que hemos recibido tradicionalmente, es muy común que esto ocurra entre los hombres que históricamente, en muchas culturas, han tenido el rol de ser proveedores y productivos.

Pero lo cierto es que esta sensación de culpa no es patrimonio de un género, es común a muchas personas diferentes.

En mi caso, ya no tengo esa necesidad de que todo lo que leo sea útil y tenga un propósito productivo.

Conseguí cambiar mi relación con lo que leía y me gustaría compartir contigo cómo.

 

La culpa es de un libro. De un libro de ficción.

 

Para mí hubo un antes y un después cuando leí "Nubosidad variable" de Carmen Martín Gaite. Es una de las grandes escritoras españolas del siglo XX y muy recomendable.

 

Este libro, Nubosidad variable, a priori no tiene mucho que ver con mi realidad.

Cuenta la historia de dos mujeres que fueron amigas en la adolescencia y que se reencuentran cuando ya tienen cincuenta y tantos años.

Una ha seguido un camino convencional: se casó, tuvo hijos y su vida es estable; la otra ha vivido de forma más libre e independiente.

 

Yo no comparto ni la edad ni muchas de sus vivencias de las protagonistas.

Sin embargo, sus conversaciones, la forma en que revisan sus decisiones y la manera de mirar hacia el pasado me resultaron completamente reconocibles.

¿Por qué?

Hicieron que me identificara con ellas. Este libro de ficción me permitió aprender cosas de mi vida y de mí mismo a través de sus experiencias vitales. Aunque como he dicho sus vidas no tenían nada que ver con la mía.

 

De hecho, mientras preparaba este episodio pensé en algunas de las novelas que más me han gustado en los últimos años.

Y me di cuenta de que no recuerdo todos los detalles de la trama, ni siquiera todos los personajes, pero recuerdo bien cómo me hicieron sentir.

Es más, llegué a entender mejor ciertos miedos o ciertas inseguridades que yo no había sentido nunca.

 

Te pongo un ejemplo. Imagina que quieres descubrir los mecanismos del duelo, la pérdida de algo alguien, pues un libro de no ficción te explica de una manera teórica cómo funcionan las etapas del duelo y, probablemente, te da consejos para afrontarlo. 

Un libro de ficción no hace eso, no te lo explica paso por paso, pero sí que te ayuda a entender lo que significa una pérdida cuando te mete dentro de los sentimientos de alguien que está de duelo, que ha perdido a un ser querido, por ejemplo.

Va a una capa más profunda. Te hace sentirlo porque tú eres el personaje mientras lees.

 

Vale, entiendo que te pueda parecer un poco exagerado lo que digo.

Pero hay estudios de neurociencia que lo confirman, como uno que se realizó en 2013 en la Universidad de Emory (Atlanta).

El investigador principal se llama Gregory Berns y lo que hicieron él y su equipo fue escanear el cerebro de 21 estudiantes universitarios en reposo, en descanso.

Después, les pidieron que leyeran fragmentos de una novela (Pompeii, de Robert Harris) durante nueve noches consecutivas.

Les volvieron a escanear el cerebro cada mañana después de leer y durante cinco días más tras terminar el libro.

Encontraron que la lectura activaba las zonas de la comprensión del lenguaje. Esto era predecible.

Pero es que además de esto, descubrieron algo que te va a sorprender: la lectura también activó zonas del cerebro asociadas al movimiento y la sensación física.

O sea, que cuando el protagonista del libro corría, las neuronas motoras del lector se activaban parcialmente.

Llegaron a la conclusión de que leer una novela puede transportarte al cuerpo del protagonista.

Si lo piensas, lo que hizo este estudio fue respaldar lo que percibimos al leer un libro: una novela no es un conjunto de palabras bien escrito y ya está, sino que tiene un impacto más profundo en nosotros porque amplía, hace más grande, la complejidad de tu experiencia mental. Los psicólogos lo llaman riqueza psicológica.

Esta idea de riqueza psicológica implica que ciertas experiencias como pueden ser los viajes, el arte o la literatura, amplían la complejidad interna de una persona, aunque no produzcan utilidad inmediata.

 

Y en este punto la ficción es especialmente relevante: te permite vivir vidas que no vivirás.

El libro que te he comentado me abrió la puerta a otro universo emocional y me ayudó a reconocer experiencias humanas, que parecían muy ajenas ,muy diferentes, a las mías, pero que no lo eran tanto. Me hizo más comprensivo porque me enseñó a sus personajes por dentro.

Y es que meterte en lo que lees, en la historia, en el interior de sus personajes,  te ayuda a interpretar los sentimientos y las motivaciones de personas con diferentes realidades porque cuando lees una novela estás haciendo exactamente eso. Estás intentando entender una realidad que no es la tuya: ¿Cómo será la vida de un anciano japonés? ¿Qué sentirá una adolescente iraní? ¿En qué pensará una persona que vive completamente sola en un pequeño pueblo de España?

Por cierto, fíjate en el tiempo verbal que empleamos aquí: ¿Cómo será la vida de un anciano japonés?

El futuro. Cuando intentamos imaginar cómo es la vida de otra persona solemos usar el futuro, pero no para hablar del futuro, sino para expresar duda, posibilidad o imaginación.

Cuando digo:

¿Qué sentirá una adolescente iraní? Me pregunto qué siente ahora mismo, no dentro de diez años.

Es una forma muy habitual de expresar curiosidad sobre algo que desconocemos.

Por ejemplo:

No contesta al teléfono. ¿Dónde estará?

Han llamado a la puerta. ¿Quién será?

Parece preocupado. ¿Qué le pasará?

Y, si te das cuenta, eso es exactamente lo que hacemos cuando leemos ficción.

Intentamos imaginar constantemente qué piensan, qué sienten y qué desean otras personas.

Cuando te pones en la piel de otra persona, ganas algo muy rico: puedes entender otras maneras de vivir, y no solo eso, te das cuenta de que tus emociones negativas y tus incomodidades son más comunes de lo que piensas.


Si estás escuchando este pódcast es porque eres estudiante de español, y quiero centrarme en algunos beneficios de la lectura que te interesan especialmente.

 

Ya tenemos claro que el cerebro procesa la lengua escrita de ficción de forma muy realista y que activa varias zonas de tu cerebro.

Esa es la razón por la que las palabras y estructuras que lees en un libro de ficción no se almacenan como datos abstractos, sino que van unidas a una experiencia casi física.

Son palabras que dejan mucha huella y por eso recuerdas el vocabulario que aprendiste en una novela mucho mejor que en una lista.

 

También se sabe que adquirir el vocabulario en contexto tiene mucho más sentido que hacerlo aislado, pero ¿qué ocurre con el formato?

¿Por qué leer en formato largo es provechoso?

Si lo piensas, en nuestro día a día gran parte de nuestro lenguaje está muy simplificado: empleamos frases cortas y sencillas.

Además, consumimos contenido rápido que cabe en un reel o en un vídeo de tiktok.

Sin embargo, leer libros, nos expone a lenguaje más complejo. Tenemos que leer oraciones largas, descripciones de varios párrafos, estructuras más complicadas llenas de matices y con un vocabulario más rico.

 

Además, si lo que leemos es ficción, nos estamos exponiendo a palabras relacionadas con el pensamiento abstracto o con las emociones y a diferentes registros de la lengua.

En una novela hay varias voces. Suele haber un narrador, diálogos entre los personajes y sus propios pensamientos.

Esto hace que en cien páginas te expongas a más variedad y registros lingüísticos que en meses de conversación cotidiana.

 

No solo eso, la lectura te ofrece algo interesante como aprendiente de español. Tienes el control absoluto.

¿Quieres leer más lento? Puedes hacerlo.

¿Necesitas releer un párrafo varias veces? No hay problema.

Tienes el control total. Puedes subrayar, resumir… Es aprendizaje a tu ritmo real.

 

Y una cosa interesante es que la lectura tiene un efecto acumulativo: cuanto más lees, más fácil se vuelve leer y aprender vocabulario nuevo.

 

Eso hace que la lectura habitual ayude a que dejemos de traducir todo mentalmente. ¿Por qué?

Porque el cerebro empieza a asociar directamente palabras con emociones, ideas e imágenes sin pasar por la traducción.

Además, cada vez te será más fácil inferir, adivinar, el significado de palabras que no conoces.

 

Pero los beneficios de la lectura van más allá de la adquisición de un idioma.

¿Sabías que leer puede reducir el estrés?

Se debe a que la lectura sostenida, es decir, de textos largos, hace que fijemos nuestra atención y nos concentremos mejor.

Al fin y al cabo, cuando leemos un libro necesitamos recordar los personajes, seguir el hilo de la historia y mantener la atención durante mucho tiempo.

Es casi lo contrario al bombardeo rápido de estímulos de las redes sociales.

 

Además, la lectura parece proteger parcialmente frente al deterioro cognitivo. Hay un concepto que es "la reserva cognitiva".

Cuando realizamos actividades intelectualmente exigentes, estamos ayudando a nuestro cerebro a mantener conexiones neuronales más saludables.

Por eso, la lectura podría relacionarse con un deterioro cognitivo más lento.

Incluso hay quienes dicen que se puede correlacionar con la longevidad. Algunos estudios muestran que las personas que leen libros regularmente parecían vivir más años de media.

Pero aquí sí que hay que ser cautos, porque pueden influir cosas como el nivel educativo, el estilo de vida o los hábitos asociados.

 

Todo lo que hemos visto hoy nos hace entender por qué la lectura es tan beneficiosa. Especialmente, la lectura de ficción ya que el cerebro la procesa como una experiencia casi real y por eso es una de las herramientas más poderosas que tienes para mejorar tu español.

Es probable que ahora te estés preguntando qué leer en español.

Pues esto va a depender de tus gustos, tu nivel de español, el tiempo que puedes dedicar… pero lo que sí que es imprescindible en cualquier caso es que disfrutes de lo que lees.

El lingüista Krashen lo explicó muy bien en los años 80: para adquirir una lengua necesitas input comprensible. Necesitas entender casi todo, pero no todo.

¿Por qué?

Si entiendes el cien por cien, no adquieres nada nuevo, pero si entiendes el veinte por cien, te bloqueas. Según él, el punto óptimo está entre el ochenta y el noventa por ciento.

Así que si ahora mismo no puedes leer una novela en español sin perderte, empieza por lecturas graduadas.

Sé que si eres un gran lector en tu lengua vas a sentir esto como un fracaso, pero confía en mí: no lo es. Es parte del proceso.

Cuando avances, prueba con libros que ya conoces en tu idioma: así tu cerebro no necesita fijarse en el argumento, en la historia, puede fijarse en la lengua.

Si eres constante, llegará el momento en que leerás en español desde cero.

Y una última cosa: no leas lo que no te gusta en tu propio idioma. Si García Márquez no te seduce en inglés, no te va a seducir en español. Busca lo que te engancha de verdad.

 

Y ahora vuelvo a la pregunta con la que empezamos. ¿Leer nos hace mejores personas?

Quizás María Pombo tenía razón en una cosa: leer no te hace mejor persona de forma automática.

Pero lo que sí hace, sobre todo la ficción, es ampliar tu mundo interior.

Te da acceso a vidas que no vivirás, a emociones que no has sentido todavía y a otras formas de ver el mundo.

Y si además lo haces en español, ganas algo más: empiezas a pensar, sentir e imaginar en la lengua que estás aprendiendo.

Eso, estudiante, no se aprende en una lista de vocabulario.

 

Así que tengo curiosidad, estudiante.

¿Lees ficción o tienes o has tenido alguna vez esa sensación de que la lectura de novelas es “no productiva”?

¿Cuál es la novela que más te ha gustado en los últimos años?

Cuéntamelo en los comentarios. Te leo, y además es una forma fantástica de practicar tu español escrito.

Si este episodio te ha parecido interesante, te pido un pequeño favor, estudiante, clica el botón de seguir o suscribirse.

También puedes valorar el podcast con cinco estrellas o recomendarlo a alguien que esté aprendiendo español.

¡Y si quieres aprender más y mejor, ve a la web a usar los recursos gratuitos! spanishlanguagecoach.com

Nos escuchamos en el próximo episodio.

Un abrazo grande.




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