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E255 María Moliner: La mujer que hizo lo imposible por el español

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María Moliner: La mujer que hizo lo imposible por el español

 

Como estudiante de español, estoy seguro de que hay varias cosas que te preocupan: la gramática, la pronunciación y, por supuesto, aprender vocabulario.

En el episodio 133 de este pódcast hablamos de esto a fondo. Vimos que lo ideal es combinar varias estrategias: leer y escuchar español con frecuencia, agrupar palabras por temas para recordarlas mejor, repasar el vocabulario nuevo e intentar usarlo.

Pero hoy quiero centrarme en una herramienta muy eficiente que muchos estudiantes no aprovechan lo suficiente. Una herramienta que quizá parece pasada de moda, es decir, que ya no parece moderna.

Y te voy a hablar de alguien, una mujer española con una gran influencia en nuestra lengua, el español. Así que sí, este episodio es una biografía, que son siempre episodios muy chulos.

Pero antes te recuerdo que para ayudarte a mejorar tu vocabulario puedes encontrar la transcripción gratuita en español de este episodio, su traducción al inglés, el ejercicio de comprensión y  las flashcards de vocabulario en la web spanishlanguagecoach.com


Y si además del podcast quieres mejorar tu español conmigo de una forma estructurada, el lunes 20 de julio se abren las inscripciones a nuevos estudiantes a mis programas online de español. Puedes echar un vistazo en la web y dejar tu email en la lista de espera.

Entonces: ¿Cuál es esa herramienta que podemos emplear para ampliar nuestro vocabulario?

Te doy una pista.

Probablemente la tienes en tu teléfono, en tu ordenador o en alguna estantería de tu casa. 

¿Ya sabes qué es?

Hablamos de un diccionario.

Sí, no es nada original. Lo sé, pero deja que me explique.

Entiendo que la palabra diccionario te haga pensar en un libro enorme, pesado y un poco aburrido. Quizás te recuerda a tu etapa, a tu época escolar.

Además, es posible que tú ya no uses un diccionario. Cuando encuentras una palabra nueva en español, quizás simplemente la escribes en un traductor o en alguna inteligencia artificial y lees rápidamente su equivalente en inglés o en tu idioma. Yo también lo hago a veces, pero he notado que a los cinco minutos ya la he olvidado.

Lo que hace a un diccionario un recurso fantástico para mejorar tu vocabulario no es solo que te dice qué significa una palabra, sino que también puede mostrarte ejemplos, sinónimos, expresiones y las palabras que normalmente aparecen juntas.

Imagina, por ejemplo, que buscas la palabra “decisión”. Comprendes perfectamente lo que significa. Sin embargo, después quieres usarla en una conversación.

¿Qué decimos en español? ¿Hacer una decisión? ¿Crear una decisión? ¿Realizar una decisión?

No. En español decimos “tomar una decisión”.

Saber la traducción de una palabra no te garantiza saber usarla. 

Como hemos dicho, además de diccionarios, quiero hablarte de una mujer que entendió perfectamente este concepto: María Moliner. Antes de explicarte qué hizo ella para que tú, en 2026, puedas seguir beneficiándote cuando estudias español, quiero que la conozcas un poco más.

María Moliner fue una mujer que nació en la España rural de 1900. Su padre era médico y en los primeros años de su infancia su familia vivió de forma acomodada

No eran ricos, pero vivían bien. 

No obstante, todo cambió en 1912, cuando su padre, médico de la Marina, se fue a un viaje de trabajo a Argentina y no regresó. Abandonó a su familia para formar una nueva en otro continente.

Imagínate lo que significó esto para María, sus hermanos y su madre en la España de principios del siglo XX.

Hoy un divorcio puede ser doloroso, pero legalmente existe. Una pareja puede separarse, organizar la custodia de los hijos que son menores de edad, repartir responsabilidades económicas y rehacer su vida.

En aquella época, para una mujer abandonada por su marido, la situación era muchísimo más complicada. No había protección legal ya que el divorcio no se había aprobado en España todavía.

La situación de la familia pasó de ser acomodada a muy vulnerable. Tuvieron que reorganizarse y su madre decidió que dejaran Madrid y volvieran a Zaragoza, donde tenían apoyo familiar.

La necesidad de dinero hizo que María tuviera que asumir responsabilidades que no le dejaban mucho tiempo para asistir a la escuela. Tenía que estudiar por su cuenta y presentarse por libre a los exámenes. Presentarse por libre significa prepararse de forma independiente sin asistir normalmente a las clases para después hacer los exámenes oficiales.

También empezó a dar clases a otros estudiantes para pagar sus matrículas y ayudar en casa.

La matrícula es el dinero que se paga para estudiar en una institución educativa.

Esto nos da una idea del carácter de María: era inteligente, disciplinada, responsable y contaba con una fuerza de voluntad enorme que se vería más tarde en su obra profesional.

En Zaragoza terminó la educación secundaria y después se licenció en la universidad de Filosofía y Letras, en la especialidad de Historia.

Y  a ver, recuerda el contexto, estudiante: estamos hablando de una época en la que todavía era muy, pero que muy raro ver mujeres en la universidad. De hecho, en España las mujeres pudieron acceder oficialmente a la educación superior a partir de 1910. La presencia femenina era todavía una excepción y solo el 2% de los universitarios eran mujeres entonces.

En aquella época lo normal era que las mujeres llevaran una vida tradicional, se casaran, tuvieran hijos y se quedaran en casa. Aunque es cierto que algunas mujeres con pocos medios económicos sí que trabajaban fuera de casa por necesidad. Lo que era poco frecuente fue lo que hizo María: construir una carrera intelectual y profesional. 

Al principio pensó en dedicarse a la enseñanza, ser maestra. Una de las pocas profesiones intelectuales bien vistas para las mujeres entonces. Sin embargo, en 1922 decidió presentarse a unas oposiciones.

Una oposición, en España, es un proceso de selección para conseguir un trabajo público. Esto sigue siendo muy común aquí. Ahora mismo hay más de tres millones de funcionarios, que es el nombre que reciben los trabajadores públicos. Para ser profesor en una escuela pública, para ser policía, juez, bibliotecario, normalmente tienes que hacer una oposición. Es decir, tienes que estudiar muchísimo y aprobar unos exámenes oficiales.

Bueno, pues María se presentó a las oposiciones del Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecas y Arqueólogos. Básicamente era un cuerpo de funcionarios que trabajaban en archivos, bibliotecas y museos.

Aprobó el examen y consiguió el trabajo con solo 22 años.

Podemos decir que ella fue una mujer avanzada a su tiempo, que abrió camino.  

Abrir camino significa hacer algo antes que otras personas y facilitar que después otras puedan hacerlo también. 

Primero trabajó en el Archivo de Simancas, en Valladolid. Este archivo, por cierto, es bastante peculiar porque está en un castillo, así que tenía una oficina bastante peculiar. Y un archivo, en este contexto, es donde se guardan documentos importantes.

Posteriormente, un poco más tarde, la destinaron a Murcia, donde su vida cambió bastante.

Por un lado, empezó a dar clases como profesora ayudante en la Facultad de Filosofía y Letras. Fue la primera mujer que formó parte de esa facultad en la Universidad de Murcia.

Por otro lado, allí conoció a Fernando Ramón y Ferrando, un profesor de física. Fernando era nueve años mayor que ella. Había estudiado en Alemania y era un hombre muy culto e interesado en las ideas modernas de la ciencia.

Se casaron en 1925 y después llegaron los hijos. Tuvieron cinco, sobrevivieron cuatro.

María trabajaba, estudiaba, cuidaba de sus hijos y llevaba la carga de la familia. Como muchas mujeres a lo largo de la historia, renunció a algunos de sus sueños. En su caso, nunca pudo hacer el doctorado que tanta ilusión le habría hecho hacer.

En 1930, María y su familia volvieron a mudarse, en esta ocasión a una ciudad que conozco bien: a mi ciudad, a Valencia. Su marido Fernando había conseguido una plaza de profesor en la universidad. 

Esta época fue fundamental desde el punto de vista profesional para ella.  Aquí entró en contacto con personas que tenían ideas educativas muy modernas y tuvo la oportunidad de impartir clases de gramática y literatura.

Pero el gran proyecto para María llegó con la Segunda República española, que empezó en 1931. Fue un periodo muy conflictivo desde el punto de vista político, pero hubo un impulso enorme para modernizar el país.

Uno de los grandes objetivos era llevar la educación y la cultura a lugares donde casi no llegaban.

Piensa en la España de los años treinta. Muchas personas vivían en pueblos pequeños, en el campo y el acceso a la cultura y al conocimiento en estas zonas rurales era muy limitado.

La República creó un proyecto llamado Misiones Pedagógicas que consistía en llevar la cultura a los pueblos. Llevaban libros, teatro, música, cine, reproducciones de cuadros famosos…

María se implicó muchísimo en este proyecto. En Valencia, organizó y coordinó bibliotecas rurales. Muchas de estas bibliotecas se instalaban en escuelas. Durante el día las usaban los niños y por la tarde podían abrirse para todo el pueblo.

Y lo que más éxito tuvo fue el préstamo de libros, o sea, te llevas un libro a casa durante unos días y después lo devuelves.

Ahora parece algo normal, ¿verdad? Pero para muchas personas era una novedad enorme. Poder llevarse un libro a casa era casi un lujo.

María no organizaba las cosas en un despacho, sino que viajaba para ver las necesidades reales y observó que los niños eran los mayores lectores, pero que cuando tomaban un libro y se lo llevaban a casa, a veces, lo leía toda la familia. 

Es decir, los niños funcionaban como pequeños mensajeros de la lectura y ella tuvo mucho que ver en esto.

También organizó jornadas bibliotecarias. En estas jornadas se hacían reuniones con los vecinos, sesiones de cine, música y lecturas en común. Era capaz de crear un pequeño acontecimiento cultural en un pueblo remoto.

Para 1935, esta red de bibliotecas había crecido y surgió una nueva necesidad: había que gestionar bien los libros y para esto hacía falta más personal, más empleados, en las bibliotecas.

María se dio cuenta de que las mujeres podían tener un papel fundamental en estas bibliotecas rurales. Muchas madres entendían que la biblioteca era una oportunidad para sus hijos y sus hijas. Y algunas fueron nombradas bibliotecarias auxiliares que ayudaban al responsable del centro.

Y entonces, desafortunadamente, llegó la Guerra Civil que cambió la vida de todo el país, aunque, de una forma que resulta sorprendente, María continuó trabajando en las bibliotecas.

Es más, en septiembre de 1936, María fue invitada a hacerse cargo de la Biblioteca Universitaria de Valencia a la vez que seguía ocupándose de la red de bibliotecas de Misiones Pedagógicas.

Es interesante ver el papel que las bibliotecas tuvieron durante la guerra. Los libros cobraron, ganaron, una importancia especial. Esta mujer puso su empeño, su esfuerzo, en crear una red pública que educara, acompañara y distrajera del horror a los ciudadanos por medio de la lectura.

Pero cuando la guerra terminó en 1939, llegó la represión para María y su familia. La represión, como sabes, es el conjunto de castigos, persecuciones y control que un régimen político ejerce contra las personas que considera enemigas.

María no fue expulsada de su trabajo, pero la castigaron profesionalmente, igual que a su marido Fernando durante unos años.

Para 1946, su marido había recuperado su trabajo en la universidad, pero lo habían trasladado a Salamanca.  María se mudó a Madrid con sus hijos para estar más cerca de él.

Allí, María trabajó en la biblioteca de la Escuela de Ingenieros Industriales y con el tiempo llegó a dirigirla.

No obstante, profesionalmente le faltaba algo;  se sentía frustrada. Y es entonces, en esa etapa, cuando empezó la obra que la haría famosa.

Un diccionario de uso del español.

La elaboración de su diccionario es fascinante.

Para empezar, para elaborar un diccionario suele haber un equipo grande de lexicógrafos, es decir, de escritores de diccionarios.

Ella lo hizo sola desde su casa en una época sin internet y sin bases de datos.

María contó que, cuando sus hijos ya estaban criados, más mayores, empezó a tener las tardes más libres.

Ya no tenía que preparar meriendas ni ayudar tanto con los deberes del colegio. La merienda, por cierto, es esa comida pequeña que se toma por la tarde, entre la comida y la cena. En España los niños suelen merendar al salir del colegio a las cinco o las seis. Supertarde, ¿verdad?

La cosa es que una persona normal quizá habría dicho: “Voy a descansar un poco”. Pero María Moliner no era una persona de descansar.

Había conocido un diccionario inglés que le parecía muy útil: el Learner’s Dictionary. Un diccionario pensado para estudiantes de inglés.

Y pensó: ¿por qué no hacer algo parecido para el español?

Un diccionario de uso no solo dice qué significa una palabra, sino cómo se usa. Es decir, se trata de un diccionario práctico pensado para ayudar a usar la lengua.

Al principio creyó que tardaría unos meses en terminar este proyecto.  

Pero trabajó en él durante unos quince años con una máquina de escribir, libros de consulta y miles de fichas de papel. Miles.

Su familia convivía con las fichas que formarían el diccionario como si fueran un miembro más de la casa. Sus hijos bromeaban diciendo que eran cuatro hermanos y un diccionario.

María fue una trabajadora incansable: trabajaba en su diccionario en sus vacaciones de verano, antes de ir a la biblioteca por la mañana, cuando regresaba por la tarde… 

El método era muy laborioso. Se necesitaba mucha dedicación.

Leía, consultaba otros diccionarios, observaba el uso de las palabras y escribía fichas. En cada ficha podía haber una palabra, una definición, una relación con otra palabra, un ejemplo, una expresión. Su diccionario de uso también ofrecía sinónimos, antónimos, familias de palabras y palabras relacionadas.

Un sinónimo es una palabra con un significado similar. Por ejemplo, “alegre” y “contento”.

Un antónimo es lo contrario. Por ejemplo, “alegre” y “triste”.

María quería que el diccionario ayudara a encontrar la palabra exacta para pensar y escribir mejor.

Por eso muchos escritores lo adoraban.

Gabriel García Márquez, el autor de Cien años de soledad y Nobel de Literatura, escribió que María Moliner había hecho una proeza, una acción extraordinaria, algo muy difícil de conseguir.

Y no exageraba. 

Entonces, ¿cuántos premios recibió María? ¿Cuáles fueron sus reconocimientos

Nada. Cero patatero, estudiante.

Es verdad que en 1972 María Moliner fue propuesta para entrar en la Real Academia Española. La Real Academia Española, la RAE, es la institución que estudia y publica obras sobre la lengua española. Entrar en la Academia era, y sigue siendo, un reconocimiento muy importante.

María habría sido la primera mujer académica.

Pero no la eligieron. La Academia era entonces un espacio de hombres. María, aunque había creado una de las obras más importantes de la lengua española, era una mujer, bibliotecaria, sin una carrera universitaria tradicional lingüista, y además había hecho su obra desde casa, rodeada de hijos, nietos y tareas domésticas.

Cuando se enteró de que podía entrar en la Academia, al principio se asustó un poco porque si ganaba, tenía que pronunciar un discurso de ingreso. Y dijo una frase muy famosa, llena de ironía:

“¿Qué podía decir yo, si toda mi vida no he hecho más que coser calcetines?”

Se nota que María tenía sentido del humor, ¿eh?

No, ahora hablando en serio. Esta frase muestra la modestia de una mujer que, mientras atendía su casa, trabajaba fuera y se ocupaba de todos, había escrito un diccionario monumental. 

María tuvo tiempo de terminar su obra y, tristemente, poco después llegaron los primeros síntomas de una enfermedad que la fue alejando poco a poco de su actividad intelectual. 

Murió en Madrid a principios de los años 80, pero su obra sigue viva y si estás buscando un buen diccionario de español, es uno de los que te recomiendo.  

Cuéntame, estudiante, ¿cómo buscas las palabras que no conoces en español? ¿Sigues empleando diccionario de la vieja escuela y te fijas en los ejemplos de cómo se usa una palabra, en los sinónimos, antónimos…? ¿Empleas traductor? 

Si te ha gustado este episodio, te recomiendo suscribirte al pódcast y valorarlo en tu plataforma favorita. Eso ayuda muchísimo.

Y como siempre:

Un abrazo grande.



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