E260 ¿Cuál es el mejor método para aprender español?
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E260 ¿Cuál es el mejor método para aprender español?
“¿César, cuál es el mejor método para aprender español?”
Voy a contarte por qué esta pregunta, una de las preguntas que más veces me hacen, como profesor de español, es en realidad una pregunta mal hecha. Y no lo digo yo. Lo dicen los estudios.
Y te aviso desde ya, porque la respuesta existe, pero es una respuesta un poco incómoda. Incómoda para todo el mundo.
¿Qué tal, estudiante? Te doy la bienvenida a un nuevo episodio del Intermediate Spanish Podcast.
Hoy quiero hablar de algo que me lleva rondando la cabeza desde hace meses. Es decir, algo en lo que pienso muchas veces sin llegar a una conclusión clara. Y es que creo que la polarización en la que vivimos en nuestra sociedad ha llegado también al mundo del aprendizaje de idiomas.
Ya sabes que la polarización es esa situación en la que la gente se divide en varios grupos, y cada grupo defiende su posición como si fuera una cuestión de identidad, no una cuestión de datos. Lo vemos en política. Lo vemos en las redes sociales. Y ahora lo veo también en mi campo, en mi sector profesional, en la enseñanza de idiomas.
Por un lado están las personas que defienden un método muy conocido, que es el del input comprensible. La idea, muy resumida, es esta: si escuchas y lees suficiente material en español que puedas entender, el idioma se adquiere solo, sin estudiar reglas. Como lo hace un niño o una niña. Nada de gramática, nada de tablas de verbos. Solo input, solo exposición al idioma.
Por otro lado están quienes defienden la instrucción explícita. Es decir, explicar la regla, entenderla, practicarla con ejercicios y corregir los errores. La gramática primero, o al menos la gramática presente desde el principio del proceso de aprendizaje.
Y a mí lo que más me llama la atención no es que existan estas dos posiciones. Es normal que existan. Lo que me llama la atención es el tono. Es gente hablando de un método como quien habla de una religión. Con conversos, con herejes, con frases que se repiten como si fueran versículos. Y a mí el dogma me genera mucha desconfianza. El dogma que sea, me da igual de qué lado venga.
Así que hice lo que hago siempre cuando algo me genera dudas. Me fui a los que más saben, a la gente que ha dedicado horas, semanas, meses y años a investigar cómo se aprende y cómo se aprende mejor. Encontré meta-análisis, que son investigaciones que reúnen, que juntan, los resultados de muchos estudios anteriores para ver qué dicen todos juntos.
Y lo que encontré me gustó mucho. Para empezar no da razón a ningún lado, pero sí deja información muy relevante para ti como estudiante y para mí como profesor. Vamos a hablar de todo esto.
Un aviso antes de empezar. En este episodio voy a mencionar muchas investigaciones, y detrás de cada una hay varios nombres de personas de países muy diferentes, nombres que además voy a pronunciar fatal. Son decenas y decenas de profesionales de la investigación. Para que el episodio no se haga demasiado denso, no voy a decir los nombres, pero los tienes todos en la lista de fuentes, con el estudio completo, en la transcripción del episodio.
Ya sabes que en la web spanishlanguagecoach.com tienes de forma gratuita la transcripción de este episodio, la traducción al inglés, un ejercicio de comprensión y las flashcards. Todo gratis, y te va a ayudar a entender y a aprender más.
Además, ahora mismo están abiertas las inscripciones a mis cursos online. Si te apetece unirte a una comunidad de más de siete mil estudiantes, que ya es increíble, y aprender de una forma estructurada, con el apoyo de la comunidad y un profesor que te guíe, lo tienes ahí. Tienes la posibilidad de unirte hasta el domingo veinte de septiembre. Y si te inscribes y por lo que sea no te gusta, tienes treinta días para pedir una devolución de tu dinero. Sin problema.
Y ahora sí, vamos al tema.
Vamos a dividir el episodio en 3 puntos, tres piezas. Y luego montaremos el puzzle, ¿ok?
Primer punto: parece que sí hay un ganador. Digo parece…
En el año 2000, dos investigadores publicaron un trabajo que todavía hoy se menciona en casi todos los debates sobre este tema. Reunieron cuarenta y nueve estudios y compararon los resultados. Y su conclusión fue clara: los tipos de instrucción explícita son más efectivos que los implícitos.
Y espera, que te explico bien estas dos palabras, porque las vamos a usar durante todo el episodio.
Instrucción explícita es cuando alguien te dice la regla. Tu profesora te explica que después de "quiero que" va subjuntivo, te pone tres ejemplos, hace un ejercicio contigo y te corrige cuando te equivocas. Tú sabes que estás aprendiendo esa regla y podrías explicársela a otra persona.
Instrucción implícita es cuando no te dice nadie nada. Simplemente escuchas y lees muchísimo español donde aparece esa estructura una y otra vez, y tu cerebro va sacando el patrón solo, sin que tú te des cuenta. No podrías explicar la regla, pero te sale. Es como aprendemos el idioma nativo.
Bien. Pues quince años después se repitió este mismo ejercicio con investigaciones más recientes. Treinta y cuatro estudios nuevos. Y el resultado fue el mismo: la instrucción explícita fue más efectiva. Y entre medias, en 2010, otro equipo hizo algo parecido, y también encontró ventaja para la enseñanza explícita, tanto en las estructuras gramaticales simples como en las complejas.
Así que si esto fuera un partido de fútbol, el marcador iría tres a cero. El bando de la gramática va ganando tres a cero.
Pero espera un momento, estudiante, porque aquí viene lo bueno.
Vamos con el segundo punto: todo depende de cómo mides las cosas. El sistema de medición importa.
Piensa un segundo en cómo se hace uno de estos estudios. Coges dos grupos de estudiantes. A uno le explicas una regla gramatical. Al otro lo expones a esa estructura sin explicarle nada. Y luego, para saber quién ha aprendido más, tienes que hacerles un examen. El mismo examen.
¿Y cómo es ese examen normalmente? Pues suele ser un test donde el estudiante lee una frase y decide si es correcta o incorrecta. O un ejercicio de rellenar huecos con el verbo adecuado.
Ahora dime una cosa. ¿Qué tipo de conocimiento mide un examen así? Pues mide exactamente el conocimiento que entrena la enseñanza explícita de la gramática. La regla consciente, la que puedes recuperar de tu memoria si te dan tiempo para pensar.
Te lo pongo con un ejemplo. Imagina que quieres saber cuál de dos métodos para aprender a nadar funciona mejor. Uno enseña la técnica en una pizarra en una clase y el otro mete a la gente directamente en el agua. Y para decidir el ganador, haces un examen escrito sobre natación.
Ya sabes quién va a ganar, ¿verdad? Va a ganar el grupo de la pizarra. Y no porque nade mejor, sino porque el examen pregunta exactamente por lo que ese grupo ha estado entrenando: la teoría, el nombre de los movimientos, cómo hay que colocar el brazo. Al grupo del agua nadie le ha enseñado esas palabras. A lo mejor nada muchísimo mejor, pero eso el examen no lo pregunta.
Hay un estudio específico que hizo algo diferente. En el experimento los dos grupos recibían la misma cantidad de exposición al idioma, y luego los examinaron de dos formas distintas. Una era el típico examen de decidir si una frase está bien o mal construida. La otra era escribir un texto libre, sin ayuda, sin pensar en ninguna regla concreta.
¿El resultado? El grupo explícito ganó en el examen de frases correctas e incorrectas. Pero no ganó cuando había que escribir libremente. Ahí la ventaja desaparecía.
Traducido: si te examino de reglas, gana quien ha estudiado las reglas. Si te pido que escribas, la ventaja desaparece.
Vamos ahora con el tercer y último punto: todo depende también de cuándo mides. El cuándo es también muy importante a la hora de comparar métodos.
En 2019, tres investigadoras revisaron treinta y cinco años de investigación sobre este asunto. Y encontraron algo que a mí me parece el dato más importante de todo el episodio.
En las pruebas diferidas, es decir, en los exámenes que se hacen tiempo después de terminar la enseñanza, apareció una ventaja para los grupos implícitos.
Y esto sí que lo veo constantemente en mis estudiantes. Hay gente que es muy de la gramática. Se compra un libro, rellena los huecos, lee la regla, hace ejercicios y más ejercicios. Le preguntas y te lo explica. Hace los ejercicios con muy pocos errores. Pero pasa poco tiempo, y si no ha practicado esa regla de verdad, escuchando, hablando, no la usa.
No es que no lo sepa. Es que ese conocimiento de cómo funciona el subjuntivo vive en un sitio de su cabeza al que no llega cuando está hablando en tiempo real.
Y esto merece un poquito de explicación porque es muy interesante:
Nuestro cerebro no guarda todo lo que aprende en el mismo sitio. Tiene dos sistemas de memoria diferentes. Uno es la memoria declarativa, que es la memoria de los datos, de la información que puedes explicar con palabras. Por ejemplo: La capital de Francia es París. Después de "quiero que" va subjuntivo. Ese tipo de cosas. Y el otro es la memoria procedimental, que es la memoria de las habilidades, de las cosas que sabes hacer pero no sabes explicar. Montar en bicicleta, escribir en un teclado del ordenador sin mirar, conducir.
Cuando tú estudias una regla de gramática, esa regla entra en la memoria declarativa. Entra como un dato. Y los datos se aprenden rapidísimo, en una sola clase incluso, pero para recuperarlos necesitas tiempo y necesitas atención consciente. El problema es que hablar no te da ese tiempo. Cuando estás en una conversación, tu cabeza está ocupada buscando vocabulario, siguiendo lo que dice la otra persona, pensando qué quieres decir. No le queda espacio para ir a buscar la regla.
La investigación en adquisición de segundas lenguas describe este paso en tres fases. Primero aprendes la regla como información. Después, practicándola muchas veces y de forma significativa, esa información se va convirtiendo en una rutina. Y al final esa rutina se automatiza, es decir, funciona sola, rápido y sin esfuerzo consciente.
Es exactamente lo que pasa cuando aprendes a conducir. Y pongo el ejemplo de un coche manual, con marchas (primera, segunda, tercera…) no hablo de un coche automático. El primer día sabes perfectamente que hay que pisar el embrague antes de meter la primera marcha. Lo sabes, te lo han explicado, podrías escribirlo en un examen. Y aun así el coche se te cala (se queda parado) una y otra vez y tienes que empezar de nuevo, porque saber el dato y tener el gesto automatizado no son la misma cosa. Años después cambias de marcha y ni te das cuenta de que lo has hecho. Has automatizado el proceso.
Pues con la gramática pasa igual. Y la única manera de hacer ese viaje, de que la regla pase de dato a automatismo, es usarla muchísimas veces de verdad, no rellenar huecos en un libro.
Vale, estudiante. Vamos a juntar ahora todas las piezas, todos los puntos que hemos visto.
No es que haya un método mejor. La pregunta de cuál es el mejor método, como te decía al principio, está incompleta. Le falta una segunda mitad. La pregunta completa sería: mejor para conseguir qué resultado, y medido ese resultado cuándo.
La metáfora que se me viene a la cabeza es la de las dietas. Es como comparar una dieta para perder peso, perder grasa, con una dieta para ganar masa muscular y preguntar cuál es mejor. Ninguna es mejor. Son para cosas distintas.
Y ahora la parte que a mí más me interesa. Si el ganador cambia según el examen que elijas, entonces defender un método como dogma es en realidad defender un criterio de evaluación sin decirlo claramente. Cada bando elige el examen en el que gana y luego enseña el resultado como si fuera una verdad universal.
Además, déjame añadir algo específico sobre el español, porque es tu caso particular, es el idioma que tú aprendes.
El español, para una persona angloparlante, tiene una ventaja enorme en cuanto al input. Hay muchísimo material disponible, hay muchos cognados, que son palabras que se parecen entre los dos idiomas, y hay una relación bastante transparente entre lo que se escribe y lo que se pronuncia. Así que puedes empezar a entender contenido real relativamente pronto.
Y este podcast existe gracias a eso. El objetivo del podcast es que escuches español de nivel intermedio, o incluso un poco más avanzado, y que eso te ayude a interiorizar estructuras, gramática, vocabulario, acento, tono, ritmo. Todo junto.
Pero el español también tiene una zona muy densa, muy cargada, que es la morfología del verbo. El subjuntivo, la diferencia entre ser y estar, por y para, los pasados. Y esas cosas comparten una característica: son poco salientes. Cuando digo poco salientes significa que no llaman la atención. Que puedes escuchar cien veces a alguien decir "que vengas" sin registrar conscientemente lo que está pasando ahí, porque entiendes el mensaje igualmente sin prestar atención en la forma.
Por eso, en mi experiencia, los dos extremos producen dos tipos de estudiante muy reconocibles y muy diferentes. Quien solo hace input llega a entender el español a un nivel muy alto y luego comete los mismos errores durante años sin darse cuenta. Tiende a acumular errores viciados, errores que se quedan fijos. Y lo digo con conocimiento de causa, porque con el francés yo probé exactamente ese método, y entiendo bastante bien el francés, pero todavía tengo muchos vicios que quitarme.
Y quien solo hace gramática puede explicarte perfectamente las conjugaciones y los usos del subjuntivo, pero luego se puede quedar bloqueado en una conversación.
Y ya que estamos, déjame mojarme (dar mi opinión)y decirte dónde estoy yo como profe de español desde hace casi diez años.
Yo defiendo el input comprensible. Este podcast está basado en esa idea: que puedas entender una gran parte del contenido, que no sea ni demasiado fácil ni demasiado complicado, y que eso te ayude a aprender. Pero la gramática yo la enseño, y la enseño con explicaciones. Eso sí, utilizo un método que se llama gramática cognitiva, donde se intenta evitar las listas de usos, porque esas listas normalmente vienen con un montón de excepciones y acaban confundiendo al estudiante justo en el momento en que se pone a hablar. Así que trabajamos con reglas más generales, más intuitivas.
El input comprensible con una enseñanza un poquito más explícita de la gramática. Ese es el método que a mí, como profesor, me gusta, y me parece un método bastante equilibrado. Pero, como decimos en español, cada maestrillo tiene su librillo. Cada maestro tiene su método, sus formas, sus manías. Y lo importante al final no es lo que le gusta al profesor. Es lo que le funciona al estudiante.
Y termino con la variable de la que nadie quiere hablar, porque es la aburrida: el tiempo, la constancia en el tiempo.
La escuela de idiomas del servicio diplomático de Estados Unidos calcula que una persona angloparlante necesita entre seiscientas y setecientas cincuenta horas de clase para llegar a un nivel profesional en español.
Y esa, para mí, es la conclusión honesta de todo esto. El mejor método no es el que produce el mejor resultado en un estudio de doce semanas. Es el que consigue que tú no lo dejes. Si el input comprensible te aburre, no es tu método, por muchos estudios que lo apoyen. Si las tablas de verbos te hunden, tampoco. La constancia no es un detalle secundario: es la variable principal.
Estudiante, este episodio ha sido más denso de lo habitual, así que me interesa mucho saber qué piensas. ¿Qué método usas tú? ¿Has cambiado de opinión sobre alguno? Déjame un comentario en la plataforma donde escuches el podcast, e intenta escribirlo en español.
Y si el podcast te está siendo útil, valóralo con cinco estrellas en tu aplicación favorita o recomiéndaselo a alguien que esté aprendiendo español. Eso me ayuda un montón.
Nos escuchamos en el próximo episodio.
Un abrazo grande.
Fuentes:
Norris, J. y Ortega, L. (2000). Effectiveness of L2 Instruction: A Research Synthesis and Quantitative Meta-analysis. Language Learning, 50, 417-528.
Goo, J., Grañena, G., Yilmaz, Y. y Novella, M. (2015). Implicit and explicit instruction in L2 learning: Norris & Ortega (2000) revisited and updated. En Rebuschat (ed.), Implicit and Explicit Learning of Languages, 443-482.
Spada, N. y Tomita, Y. (2010). Interactions Between Type of Instruction and Type of Language Feature: A Meta-Analysis. Language Learning.
Doughty, C. (2003), sobre el sesgo de medición hacia el conocimiento explícito en los estudios recogidos por Norris y Ortega.
Andringa, S., De Glopper, K. y Hacquebord, H. (2011). Effect of Explicit and Implicit Instruction on Free Written Response Task Performance.
Kang, E. Y., Sok, S. y Han, Z. (2019). Thirty-five years of ISLA on form-focused instruction: A meta-analysis. Language Teaching Research.
Foreign Service Institute (US Department of State). Language Difficulty Rankings: español en categoría I, 600-750 horas; categoría V (árabe, chino, japonés, coreano), 2200 horas.
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